Desafío generacional: Jóvenes venezolanos se debaten entre la precariedad laboral y el desencanto institucional

Desafío generacional: Jóvenes venezolanos se debaten entre la precariedad laboral y el desencanto institucional

La juventud venezolana atraviesa un proceso de desconexión con el sistema tradicional de poder. Bajos niveles de interés político, una mínima identificación partidista y una desconfianza sistémica hacia las instituciones del Estado son los hallazgos principales del estudio «Juventudes: asignatura pendiente», elaborado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) en América Latina.

Lissette González, socióloga e investigadora de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), analizó los resultados de esta encuesta —aplicada a finales de 2024—, que refleja la realidad de 1.103 jóvenes en Venezuela dentro de una muestra regional de 22 mil personas en 14 países.

La crisis de representación: Sin partidos, pero con voluntad de voto

El estudio revela que la política ha dejado de ser un espacio de pertenencia para las nuevas generaciones. Un 31 % declaró nulo interés en la materia, tendencia más acentuada en las mujeres, aunque el nivel educativo aparece como un factor que mitiga este desinterés.

  • Identidad partidista: El 51 % de los encuestados no se identifica con ninguna organización política o afirma desconocerlas.

  • Participación activa: Apenas el 14 % milita en un partido, mientras que el 18 % estaría dispuesto a sumarse a una campaña.

  • El voto como excepción: A pesar de la apatía hacia los partidos, casi dos tercios de los jóvenes manifestaron su disposición a votar, mostrando que el sufragio sigue siendo percibido como la herramienta de cambio más legítima.

El abismo de la desconfianza institucional

Venezuela registra el nivel de confianza institucional más bajo de la región, con una percepción especialmente crítica hacia la Presidencia, la Asamblea Nacional y los cuerpos de seguridad.

En contraste, los jóvenes depositan su credibilidad en instituciones con roles sociales o formativos:

  1. Universidades: 32 % de confianza.

  2. Iglesia: 29 % (percibida como un actor con fines no económicos).

  3. Medios de comunicación: 21 %.

Un dato relevante es el desconocimiento hacia la sociedad civil organizada: el 41 % califica su confianza en las ONG como baja, en parte porque un sector importante de la juventud admite no saber qué son estas organizaciones.

Inserción laboral: El reto de la estabilidad

El ámbito económico muestra una realidad hostil para quienes intentan ingresar al mercado de trabajo. Solo el 30 % de los jóvenes posee un empleo fijo con beneficios, y para inicios de 2024, la mitad de la población juvenil se encontraba en búsqueda activa de una oportunidad laboral.

González advirtió sobre una vulnerabilidad jurídica: el 56 % desconoce sus derechos laborales, aunque un 33 % mostró interés en formarse en temas de sindicalismo para proteger sus intereses.

El mundo digital: Consumo vs. Creación

Aunque el entorno digital es la principal fuente de información, el activismo en línea es pasivo. La mayoría se limita a consumir o compartir contenido de terceros, y son muy pocos los que generan mensajes propios o propuestas de debate político original.

Perspectivas de futuro

La investigación concluye con una paradoja: existe una preocupación generalizada por el futuro económico, pero esta no se traduce automáticamente en acción política organizada debido al muro de desconfianza imperante.

Para la socióloga González, estos resultados son un llamado a la acción para la sociedad civil: es imperativo crear nuevas formas de organización y mensajes que logren conectar con una juventud que busca democracia y justicia social, pero que ya no se siente representada por las fórmulas del pasado.

Comparte esta noticia: