Ahora sí apareció la raya que le faltaba al tigre: ayer el ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez, se atrevió a culpar tanto a la Iglesia católica venezolana y como a los seguidores de los grupos evangélicos de ser “renuentes” a los pedidos que les ha hecho el Gobierno para que los ayude en el combate contra el hampa. Si la noticia no la hubiera trasmitido una agencia internacional, pues los venezolanos hubieran soltado la carcajada porque sólo un ministro rojo rojito (y general por más señas) es capaz de aseverar semejante disparate, más propio de una persona que no está en sus cabales que de un funcionario en cuyas manos está la seguridad de las personas y de sus bienes.
No sabemos exactamente que han respondido al ministro Miguel Rodríguez tanto la Iglesia católica como los evangélicos pero de lo que sí estamos seguros es que estos grandes sectores religiosos trabajan intensamente no sólo para extender su credo y su fe, sino que están comprometidos (incluso más que el propio Gobierno) en la atención hospitalaria, obras sociales y una red de educativa orientada a formar verdaderos ciudadanos, respetuosos de las leyes y de la vida y los bienes de los demás.
Al ministro Rodríguez parece que se le olvidaron los diez mandamientos católicos que son una guía ética y moral de incuestionable validez, no sólo en el mundo moderno sino en la Venezuela actual, donde una decena de altos funcionarios acaban de ser denunciados por radio y televisión por haber cometido pecados explícitamente condenados en esas diez directrices.
Ahora resulta que se les pide a las iglesias que cooperen con semejantes señores y con un gobierno que ha sido señalado como uno de los más corruptos de la historia de este siglo XXI. Cualquier venezolano honesto, y más si es un miembro de la Iglesia, se mostraría renuente a entenderse con gente de dudosa moralidad.
En las declaraciones dadas al canal oficial VTV y recogidas por la agencia Efe, el ministro del Interior y Justicia reiteró que “ciertas instituciones que pudiesen ayudar se alejan del tema, lo evaden o se hacen los locos. Ejemplo: las iglesias católica y evangélica”.
El alto funcionario aseguró que había hecho contactos con líderes religiosos para tratar el asunto y que tenía prevista una reunión formal con ellos para conversar y lograr sus colaboraciones en la lucha del Gobierno contra el delito. “He hecho los contactos con la Iglesia porque tenemos que sumar el esfuerzo de todos y el esfuerzo de la Iglesia es un esfuerzo moralizante”, señaló.
Hasta ahora el gobierno bolivariano ha tenido ideas locas (ya lo decía Diosdado) pero esta de tener curas y evangélicos policías, como una suerte de soplones, no sólo los pone en peligro en los barrios y en las cárceles donde ayudan al reingreso de los privados de libertad a la sociedad. Por lo demás, ministro, el trabajo social de la Iglesia católica en los barrios data de muchos años.
Fuente: EN
Editorial de El Nacional











