La región carabobeña enfrenta una de sus peores crisis energéticas en años, con racionamientos que alcanzan las seis horas diarias en Valencia y se extienden aún más en municipios cercanos. Pese a los anuncios gubernamentales sobre la recuperación de Planta Centro, expertos del sector advierten que la verdadera solución pasa por rehabilitar la infraestructura existente en lugar de construir desde cero.
Ingenieros y exdirectivos consultados por Crónica Uno coinciden en que las plantas térmicas e hidroeléctricas del país operan hoy a una fracción de su capacidad. Isnaldo Jiménez, expresidente de Planta Centro, señaló que en la década de 1980 ese complejo generaba alrededor de 2.000 megavatios, suficientes para abastecer a Carabobo y parte de los estados vecinos. Hoy, esa cifra parece inalcanzable.
El experto cuestionó los planes oficiales de renovación total del sistema: «Quieren renovar desde cero y eso es absurdamente costoso. Buena parte de nuestra infraestructura puede rehabilitarse por menos dinero«. Según sus estimaciones, recuperar un megavatio existente cuesta 875.000 dólares, frente a los tres millones que implicaría generar uno nuevo. Con un equipo multidisciplinario, afirma, se podrían recuperar 5.000 megavatios en tres años.
Las protestas en Valencia se han intensificado en los últimos tres meses, pero el Gobierno no ha anunciado nuevas medidas. El gobernador Rafael Lacava distingue entre cortes programados y fallas, aunque los usuarios reportan interrupciones fuera de horario en los municipios más alejados.
A la crisis se sumó el doblete sísmico del 24 de junio, que según los gobiernos regional y nacional provocó la pérdida de 600 megavatios. Jiménez advierte además que casi la totalidad de las termoeléctricas carece de combustible para operar, lo que agrava un problema que, según él, se remonta a décadas de desinversión y falta de mantenimiento.











