Un tribunal de Hong Kong condenó este jueves al activista Joshua Wong a diez años de prisión por conspiración para coludir con fuerzas extranjeras, su segunda condena bajo la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín en 2020.
Wong, de 30 años, que se declaró culpable en septiembre y se enfrentaba a una condena que podía llegar a la cadena perpetua, recibió la sentencia en el Tribunal Superior de Hong Kong, informaron varios medios locales, entre ellos Hong Kong Free Press.
La setencia ha sido acogida con críticas en Taiwán y organizaciones internacionales de derechos humanos, mientras Pekín la ha respaldado y ha denunciado las «injerencias» externas en la justicia de Hong Kong.

La causa se refiere a una acusación según la cual, Wong pidió a países extranjeros que impusieran sanciones y otras medidas contra la región semiautónoma de Hong Kong o China en 2020, después de las multitudinarias protestas antigubernamentales que sacudieron la ciudad en 2019.
El Tribunal Superior de Hong Kong consideró que el delito revestía suficiente gravedad para imponer una pena de al menos diez años, al estimar que Wong y otros activistas habían utilizado sus contactos internacionales para promover la intervención extranjera.
Con la nueva sentencia, el activista permanecerá en principio encarcelado hasta finales de 2036, cuando estaba previsto que completara en enero de 2027 una condena anterior de cuatro años y ocho meses por conspiración para subvertir el poder estatal en el caso de los ’47 de Hong Kong’.
Pekín respalda la sentencia
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Guo Jiakun defendió el fallo y aseguró que Wong había cometido un delito grave contra la seguridad nacional, por lo que, ante la abundancia de pruebas, había optado por declararse culpable.
«Hong Kong es una sociedad regida por el Estado de derecho», afirmó Guo, quien pidió a las partes implicadas que cesaran sus «declaraciones irresponsables» sobre los procedimientos judiciales hongkoneses y dejaran de interferir en los asuntos internos de China.
La respuesta se produjo ante una pregunta sobre las expresiones de preocupación de políticos estadounidenses y de otros países occidentales por los casos judiciales contra Wong.
Críticas de Taiwán y ONG
El Gobierno de Taiwán expresó su «enérgica condena» y denunció lo que calificó de «persecución política interminable» contra los activistas prodemocracia de Hong Kong.

El Consejo de Asuntos Continentales taiwanés acusó al Partido Comunista de China (PCCh) y al Ejecutivo hongkonés de utilizar la legislación de seguridad nacional para reprimir las aspiraciones democráticas y reclamó la liberación de las personas encarceladas por motivos políticos.
Por su parte, Amnistía Internacional calificó la sentencia de «cruel» y sostuvo que la legislación de seguridad nacional se ha convertido en una herramienta para castigar la disidencia en lugar de proteger la seguridad.
«La valentía de Joshua Wong al decir la verdad al poder debería ser elogiada, pero en Hong Kong eso lo convierte en un criminal», declaró la subdirectora regional de la organización, Sarah Brooks, quien pidió anular las condenas del activista.
Human Rights Watch (HRW) también tachó la sentencia de «cruel e injusta» y reclamó su liberación «inmediata e incondicional», además de instar a los gobiernos extranjeros a considerar sanciones selectivas contra funcionarios responsables de la represión.
De líder estudiantil a preso
Wong saltó a la escena internacional con apenas 17 años durante la ‘Revolución de los Paraguas’ de 2014, cuando miles de hongkoneses ocuparon las calles para exigir elecciones libres.
Posteriormente cofundó el partido Demosisto, disuelto en junio de 2020 tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional, y permanece encarcelado desde noviembre de ese año.
Las autoridades chinas y hongkonesas sostienen que esa legislación devolvió la estabilidad a la ciudad después de las protestas antigubernamentales de 2019, mientras organizaciones de derechos humanos y gobiernos extranjeros denuncian su impacto sobre las libertades políticas y civiles. EFE












