El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) cuestionó duramente los recientes traslados de detenidos desde El Helicoide y advirtió que el vaciamiento de celdas no puede interpretarse como el cierre definitivo de esta sede, catalogada como uno de los centros de reclusión más señalados por organismos de derechos humanos.
A través de un comunicado difundido en su cuenta de X este domingo 7 de junio, la organización alertó sobre el hermetismo que rodea el proceso iniciado el pasado 3 de junio, denunciando que hasta el momento no existe una lista oficial, pronunciamiento público ni información verificable por parte del Estado sobre la identidad y el destino de los trasladados.
Incertidumbre y falta de control legal
El comité sostuvo que la opacidad gubernamental ha generado angustia e incertidumbre entre los familiares, quienes han pasado horas sin saber si sus seres queridos permanecen en el recinto, fueron movilizados o en qué condiciones se encuentran.
“Ningún traslado puede hacerse como si las personas detenidas fueran objetos que se mueven de un lugar a otro sin explicación, sin notificación y sin control legal”, fustigó la organización.
Asimismo, Clippve insistió en que El Helicoide no puede considerarse clausurado mientras siga vinculado a organismos policiales y de inteligencia, y no exista información pública sobre su desmantelamiento definitivo. “Vaciar celdas no es cerrar un centro de tortura. Trasladar presos no desmonta una política de represión”, enfatizó el texto.
Críticas a la «normalización» del recinto
La organización también lanzó duras críticas contra quienes, a su juicio, intentan minimizar el impacto de los traslados o deslegitimar las denuncias de las víctimas, recordando que la verdadera reconciliación se construye con verdad, justicia y responsabilidad del Estado, y no negando el dolor de los afectados.
“La ferocidad no está en quienes denuncian El Helicoide. La ferocidad está en lo que ese lugar representa”, expresó el comité.
Un memorial para las víctimas
El pronunciamiento recordó que las violaciones de derechos humanos en este centro —que incluyen torturas, desaparición forzada, aislamiento prolongado e incomunicación— forman parte de un “escándalo mundial de crueldad estatal” ampliamente documentado por mecanismos internacionales, como la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU.
Finalmente, Clippve rechazó que el recinto sea “maquillado con anuncios” o normalizado en la vida institucional del país. Por el contrario, la organización planteó que el lugar debería ser transformado en un memorial destinado a honrar a las víctimas y recordar los abusos cometidos.
“Su destino no puede ser el olvido ni la normalización, sino la memoria, la verdad y la reparación”, concluyó el comunicado.











