La ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP) informó este viernes que se reunió con la delegación opositora que dialoga con el gobierno pidió su intervención para que se derogue la ley contra el odio y otras normas que considera “restringen el ejercicio de los derechos fundamentales” en Venezuela.
El pronunciamiento del CLIPP se da cuando el Parlamento evalúa una reforma parcial de la ley contra el odio luego de que la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo solicitara en septiembre y reconociera que las autoridades la aplicaron mal y la utilizaron de forma abusiva, como denunciaron por años varias ONG y la oposición.
Al menos 927 personas en Venezuela fueron acusadas de “incitación al odio” desde la aprobación de esta norma, en 2017, según datos difundidos este mes por Foro Penal, ONG dedicada a la defensa de los presos políticos.
La Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia fue aprobada en noviembre de 2017 por la chavista Asamblea Nacional Constituyente, instalada ese año en paralelo al Parlamento mayoritariamente opositor, tras meses de crisis política y masivas protestas antigubernamentales en el país.
Su aprobación se hizo tras una solicitud expresa de Nicolás Maduro para acabar con los supuestos mensajes de “odio” que, según el oficialismo, desataron la ola de protestas que sacudieron el país entre abril y agosto de ese año.
Esta legislación establece penas de hasta 20 años de cárcel contra los llamados “delitos de odio” y ha sido criticada por defensores de derechos humanos y ONG, como Espacio Público, que en 2023 denunció que ha sido usada como un instrumento “para perseguir a personas por expresiones incómodas o críticas frente a ciertos sectores de poder”.
La delegación opositora en el diálogo informó más temprano que ha sostenido reuniones con representantes de organizaciones no gubernamentales para revisar las garantías civiles y políticas de cara a la renovación de las instituciones en Venezuela. EFE









