El proceso de negociación en Venezuela impulsado por Estados Unidos para avanzar hacia una transición comenzó este sábado con el compromiso de la delegación del Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y de un grupo opositor de abordar los «derechos y garantías políticas» en el país suramericano.
El día del inicio de este nuevo diálogo, que se suma a un largo historial de negociaciones, había llegado sin información sobre el lugar, la hora, los miembros de las delegaciones y los temas que serían abordados, lo que acrecentó la expectativa y la incertidumbre.
Y si bien se esperaba que el encuentro fuese presencial, el presidente del Parlamento y hermano de la mandataria, Jorge Rodríguez, y la exdiputada opositora Dinorah Figuera iniciaron el proceso con una llamada telefónica, durante la que también acordaron abordar el «fortalecimiento» de la democracia y la atención a las víctimas de los devastadores sismos del pasado junio.
Aunque algunas dudas fueron aclaradas, como quiénes integrarán las delegaciones, otras no tanto.
Rodríguez y Figuera anunciaron que celebrarán la primera reunión presencial «la próxima semana» en Caracas, sin precisar qué día ni el lugar exacto, y tampoco dieron detalles sobre los temas anunciados, por lo que, por ejemplo, no hay certeza sobre qué se discutirá con vistas al «fortalecimiento» democrático.
«En esa conversación compartimos la composición de las delegaciones de trabajo y acordamos primera reunión presencial en Caracas la próxima semana. Hemos también establecido una agenda de trabajo con metas claras y verificables», señaló.
Además, anunció que la delegación del Gobierno venezolano en estas conversaciones estará conformada también por la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuan; el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante; y los diputados América Pérez, Génesis Garvett y Jorge Arreaza.

Objetivos
En su comunicado, Rodríguez explicó que se trata de un proceso «inclusivo y efectivo» con «metas claras y verificables» que tiene como objetivos beneficiar a los venezolanos y «aunar esfuerzos en la atención de las víctimas del doblete sísmico», que dejó más de 5.500 muertos, al menos 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda.
Por su parte, Figuera, cabeza de otros exlegisladores que defienden la vigencia de la Asamblea Nacional (AN) elegida en 2015 y que estuvo controlada por la oposición, aseveró que el diálogo tiene como fin la «transición democrática» y «la atención a las víctimas» de los terremotos.
La opositora agradeció a EE.UU. y al secretario de Estado, Marco Rubio, por «el acompañamiento» para lograr una transición en el país y aseguró que el comienzo del diálogo «marca un nuevo capítulo en la lucha por construir un futuro digno para todos los venezolanos».
Las delegaciones
El Gobierno de Delcy Rodríguez estará representado por la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán; el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante; y los diputados América Pérez, Génesis Garvett y Jorge Arreaza, además de Jorge Rodríguez, quien la preside.
Del otro lado de la mesa estarán Figuera y los también exdiputados opositores Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara.

Figuera también anunció una comisión de apoyo integrada por los exparlamentarios Macario González, Desiree Barboza, Julio César Moreno y Elimar Díaz.
Este diálogo comenzó poco más de dos meses después de que el sector mayoritario de la oposición y sus líderes, María Corina Machado y Edmundo González, propusieran una negociación «seria» con el Gobierno y con el acompañamiento de EE.UU. para «restaurar la democracia» a través de una elección presidencial «libre, transparente y soberana».
Sin embargo, estas nuevas conversaciones iniciaron sin la premio nobel de la paz, quien el pasado fin de semana aseguró en un comunicado, firmado con González, que no participó en su «diseño, construcción y funcionamiento».
Protestas
En las horas previas a los anuncios, hubo en Caracas varias protestas de diferentes sectores, entre ellos sindicalistas y trabajadores que exigieron que sea público el diálogo, mientras que un grupo de familiares de presos políticos pidió cerca de la embajada estadounidense que se incluya la liberación de sus parientes en la agenda de negociación.
Más temprano, decenas de chavistas convocados por el Frente Popular Antiimperialista denunciaron una «injerencia» de Washington.
Afirmaron que el diálogo forma parte del «proceso de transición maquiavélicamente ideado por el imperialismo para acabar» con el legado del fallecido presidente Hugo Chávez y poner en el sistema de justicia y en el organismo electoral a «personalidades títeres al Gobierno estadounidense para, posteriormente, convocar a unas inconstitucionales elecciones».
Este sábado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, compartió en su red social, Truth Social, un mapa de Venezuela en el que el país caribeño aparece pintado con la bandera estadounidense y con la leyenda «Estado 51».
No es la primera vez que el mandatario juega con la idea de la anexión de Venezuela desde que el pasado enero fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en Caracas.










