Un video difundido en redes sociales expone la cruda realidad que enfrenta Catia La Mar al caer el sol: pasadas las 10:00 p.m., la localidad costera queda sumida en la penumbra y la desolación. Las imágenes muestran avenidas a oscuras, estructuras marcadas por el sismo y un silencio absoluto que contrasta con el histórico dinamismo comercial de la zona.
Desde el doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 del pasado 24 de junio, una de las zonas más castigadas del estado La Guaira vive dividida en dos facetas. Durante el día, sus habitantes concentran fuerzas en la remoción de escombros, la recepción de donativos y la reactivación comunitaria. Sin embargo, al llegar la noche, el movimiento se paraliza por completo.
Luto, penumbra e incertidumbre
El material audiovisual retrata tramos enteros sin alumbrado público y sectores comerciales vacíos. Este escenario refleja no solo el impacto en los servicios e infraestructura, sino también el duelo de una entidad golpeada por pérdidas humanas y miles de personas desplazadas.
Muchas familias continúan fuera de sus hogares o a la espera de evaluaciones técnicas por parte de especialistas para verificar si sus estructuras son habitables.
Hoy, Catia La Mar sostiene una difícil dualidad: el esfuerzo colectivo que mueve la jornada diurna y la pesada calma nocturna que recuerda la magnitud del proceso de reconstrucción aún pendiente.









