En un vibrante toma y dame de principio a fin, Caribes de Anzoátegui hizo respetar su casa al derrotar 6-5 a los Navegantes del Magallanes, gracias a un cuadrangular decisivo de Omar Alfonzo en el séptimo episodio que volteó la pizarra y sentenció el encuentro. La Tribu oriental se apoyó en una ofensiva oportuna y un relevo hermético en los tramos finales para adjudicarse este emocionante choque.
El ataque aborigen comenzó con mucha intensidad. En el mismísimo primer capítulo, Romer Cuadrado desató la locura en las gradas al conectar un soberbio estacazo de tres carreras por el jardín izquierdo-central, llevándose por delante a Herlis Rodríguez y Hernán Pérez. La «Nave Turca» respondió en la alta del tercero con un bambinazo de dos rayitas de Thairo Estrada, pero Cuadrado volvió a castigar en la baja de ese mismo inning con un sencillo productor que amplió la ventaja oriental a 4-2, consolidando una noche estelar en la que se fue de 3-2 con cuatro impulsadas.
Lejos de rendirse, el Magallanes igualó las acciones en el cuarto episodio con un potente jonrón de dos carreras de Eliezer Alfonzo. La tensión alcanzó su punto máximo en la parte alta de la séptima entrada, cuando los eléctricos lograron tomar la delantera 5-4 aprovechando un error de fildeo del propio Cuadrado en la inicial, lo que permitió a Tucupita Marcano pisar el plato.
Sin embargo, la alegría magallanera fue efímera. En el cierre del séptimo tramo, Omar Alfonzo emergió como el gran héroe de la noche al despachar un dantesco cuadrangular de dos carreras entre los jardines izquierdo y central. El batazo impulsó a Gabriel González y le devolvió la ventaja definitiva al conjunto oriental (6-5).
Desde el montículo, Enderjer Sifontes (3-0) se acreditó la victoria con un relevo clave, mientras que el candado lo puso Saúl Terán, sumando su tercer salvamento de la campaña al mantener a raya los bates turcos. La amarga derrota recayó sobre el relevista Andre Granillo (0-1). Por el Magallanes, destacó la brillante actuación del abridor Dillon Tate, quien logró sostener a la toletería rival con 3.0 entradas en blanco y cuatro ponches, un esfuerzo que finalmente se diluyó ante el empuje de Caribes.









