A través de una declaración conjunta suscrita este lunes 10 de agosto, los cardenales Baltazar Porras y Diego Padrón, junto a monseñor Ramón Ovidio Pérez Morales, expresaron sus consideraciones ante el inicio de las conversaciones entre el gobierno interino y un sector de la oposición de la Asamblea Nacional de 2015, proceso promovido por la administración de Estados Unidos tras los acontecimientos militares del pasado 3 de enero.
Los altos prelados de la Iglesia católica manifestaron su beneplácito con reservas frente al esquema del diálogo. En el texto, señalaron que la mesa de negociación inicia bajo «condiciones muy peculiares» caracterizadas por la tutoría extranjera, la ausencia de la representación política opositora de mayor legitimidad, la falta de una instancia facilitadora técnica y la opacidad en los detalles logísticos del proceso.
Exigencias éticas y refundación nacional
Frente a la crisis estructural del país, acentuada por las secuelas del doble terremoto del 24 de junio y la «inercia e indolencia oficiales» durante la emergencia, los religiosos enfatizaron que el fin último de las conversaciones debe apuntar hacia una transición política efectiva para restablecer la institucionalidad democrática.
Entre las condiciones indispensables para demostrar la buena marcha del proceso, los prelados exigieron:
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La liberación inmediata de todos los presos políticos y el cese de la hegemonía comunicacional.
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La estructuración de las garantías necesarias para la pronta celebración de una elección presidencial por voluntad directa del electorado.
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La incorporación oportuna de la sociedad civil, academias, universidades e iglesias para conformar un proyecto nacional unificado.
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Respuestas urgentes a la crisis socioeconómica, incluyendo salarios justos y la restitución de servicios básicos como agua, electricidad, salud y educación.
«Las cosas e instituciones importan, pero es prioritario el reencuentro de los venezolanos en un ambiente de libertad, unidad y solidaridad para alcanzar la paz», afirmaron en el comunicado, calificando el momento histórico como un proceso de «refundación nacional». Asimismo, los obispos anunciaron que realizarán un seguimiento cívico y espiritual al desarrollo de las conversaciones.










