Benjamín Tripier: Vitrina Venezuela “Trump cambió de juego, no de objetivo” ​

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Benjamín Tripier: Vitrina Venezuela “Trump cambió de juego, no de objetivo” ​

Desde agosto de 2025, la mayoría de los venezolanos creía estar caminando, aunque a tropezones, hacia un final de película clásica: Estados Unidos ayudaba a sacar al chavismo, Edmundo asumía la presidencia y María Corina coronaba en la historia lo que ya había ganado en la calle y en las urnas.

La captura de Maduro confirmó el poder asimétrico de Estados Unidos, pero al mismo tiempo dinamitó ese libreto y dejó claro que Washington siempre tuvo un objetivo claro, jugó su propio juego, con sus tiempos, sus peones y sus prioridades; aunque a veces pudo haber parecido que estaba alineado con la estrategia de la oposición democrática, los hechos demuestran que no lo estaba. ​

El país celebró la caída del tirano, pero la reacción brutal de colectivos y cuerpos represivos recordó, en cuestión de horas, que el cartel de los soles sigue intacto, y que Delcy no es un “mal menor” sino la personificación del mismo sistema criminal, financiero y represivo que viene operando desde hace años.

La escena de “policía bueno” (Delcy negociadora) y “policía malo” (Cabello amenazante), con Padrino moviendo fichas, puede engañar a Trump y a Rubio en la superficie, pero ningún venezolano se traga esa novela: son la misma corporación criminal, administrando la oportunidad que les regaló una operación que les quitó a Maduro… pero les dejó el poder, y, oh sorpresa, los asoció con Washington. ​

El mensaje incómodo, pero necesario, es que hay que hacer borrón y cuenta nueva: el futuro ya no será la línea recta Edmundo-María Corina-Casa Blanca, sino un tablero nuevo donde Estados Unidos aspira a nuevas elecciones libres “algún día”, mientras experimenta si es capaz de manejar al escorpión sin terminar picado. Recordar «La fábula del escorpión y la rana», donde Estados Unidos es la rana y el chavismo (Delcy en este caso) el escorpión.

Ahí es donde el pueblo venezolano tendrá que combinar memoria, paciencia y lucidez para no caer en la trampa de una transición maquillada que deje al chavismo 3.0 (Chávez, 1.0; Maduro, 2.0, y Delcy, 3.0) instalado detrás de nuevas máscaras y nuevos acuerdos petroleros. ​

Como dice el cliché, “el futuro ya no es más lo que solía ser”.

Benjamín Tripié

 

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