Beatriz De Majo: Colombia: los indecisos al poder 

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Beatriz De Majo: Colombia: los indecisos al poder 

A escasas semanas de las votaciones parlamentarias y presidenciales colombianas, la polarización es extrema y un factor determinante en el posicionamiento de la población será el resultado de las encuestas, las que en el parecer de incontables analistas, están siendo alteradas para provocar confusión o apego con el candidato de la izquierda, el único que a esta fecha parece ser definitivo.

Una “gran consulta” entre no todos los candidatos del bloque de centro derecha que tendrá lugar antes de las votaciones para la primera magistratura, en lugar de aclarar las dudas del votante de a pie entre los adversarios del actual presidente, corre el riesgo de enredar más aun el proceso.

Hasta este momento es Iván Cepeda, el candidato que cuenta con el apoyo de Gustavo Petro, el que va a la cabeza de todas las encuestas, lo que no quiere decir que su batalla esté ganada. Ello no garantizaría una continuación de las políticas del actual mandatario aunque su orientación tenga muchos elementos en común.

La percepción generalizada, por fuera de los seguidores de Petro, es que el presidente ha incumplido notoriamente con su oferta electoral en todos los terrenos y que ha mantenido al país en vilo como consecuencia de su ineficaz  estilo de gobierno y su descolocada personalidad. Su más caro objetivo, que fue la oferta de conseguir para su país un mejor ambiente de seguridad, el control de la violencia y la desactivación de la actividad guerrillera, no avanzaron ni un palmo. La Paz Total fue un fracaso colosal. El narcotráfico campea a sus anchas en el país y los cultivos de coca se exponenciaron de manera grotesca.

Hasta hoy, Abelardo de la Espriella es el líder de los candidatos de derecha y ultraderecha, y su fuerza radica en un sector de voto de oposición al petrismo. Es un fuerte opositor a Cepeda, pero su perfil polarizante también limita su atractivo entre los votantes de centro. Sergio Fajardo, del centro derecha, está apareciendo como una opción capaz de atraer a amplios sectores más moderados que favorecen una opción mas equilibrada que De la Espriella. Su candidatura tiene aún gran espacio para fortalecerse y crecer.

El cuadro de los candidatos a presidentes irá cambiando en la medida en que se acerque la fecha de la consulta electoral y de las votaciones. En su composición intervendrán múltiples factores como los apoyos partidarios a unos y a otros y las coaliciones que se armen entre marzo y la primera vuelta.

En todo caso, las elecciones, que se celebrarán bajo una presión colosal dentro del país, donde reina un ambiente de control territorial de la narcoguerrilla y una incertidumbre frente al rumbo político que tome el país venezolano, estarán impactadas igualmente por la posición que el país –gobierno, fuerzas armadas y el ciudadano votante– asuma ante su mejor socio externo, Estados Unidos y la manera en que lo asuma Gustavo Petro.

Dentro de este maremágnum de elementos cuenta también la experiencia previa que guarda el electorado de las presidenciales del año 2022 en Colombia. Bernardo Henao Jaramillo, presidente de la asociación Únete por Colombia, la ha calificado de manera prístina: “La manipulación informativa, la circulación masiva de falsedades, la estigmatización deliberada del contradictor político y el uso estratégico de narrativas engañosas no fueron fenómenos marginales, sino herramientas centrales de campaña. El daño no fue únicamente reputacional; fue estructural”.

El panorama es volátil. En las semanas que vienen, este ajedrez político tenderá a reconfigurarse en función de múltiples factores que actúan con relativa autonomía: las alianzas que se sellen o se rompan, los apoyos partidarios que migren y la forma en que cada candidatura administre errores, silencios y provocaciones. Todo ello ha calado profundamente en el ánimo de un sector muy significativo del electorado. En ese contexto, cobra especial relevancia un dato que las encuestas coinciden en subrayar: los indecisos superan hoy un tercio del universo votante.

No se trata de un actor marginal, sino del árbitro real de esta contienda. Serán ellos –más que los bloques ideológicos ya consolidados– quienes inclinen la balanza, definan la composición del próximo Congreso y, lo que resulta aún más decisivo, determinen quién asumirá las riendas del país durante el próximo cuatrienio.

Beatriz De Majo

 

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