En medio de una constante ola de bajones, fluctuaciones y cortes imprevistos que azotan a diario a la Gran Caracas y al interior del país, las autoridades nacionales recurrieron una vez más a la puesta en escena institucional desde el estado Bolívar. El Estado Mayor Eléctrico desplegó una supervisión técnica en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar —conocida como El Guri— con la promesa recurrente de «optimizar el servicio» y «resguardar» la infraestructura que genera más del 70 % de la energía del territorio nacional.
La jornada estuvo liderada por el vicepresidente sectorial de Obras Públicas y Servicios, Juan José Ramírez Luces, por instrucciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Pese a la participación de una amplia comitiva que incluyó al ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, a la titular de Hábitat y Vivienda, Paola Posani, y a representantes de PDVSA Gas, Cantv y la Fuerza de Choque militar, la minuta oficial volvió a eludir los reclamos ciudadanos por la inestabilidad de la red.
La gestión y contraste con la realidad ciudadana:
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Supervisiones sin balance técnico: Mientras el equipo multidisciplinario celebró reuniones para «fijar estrategias conjuntas», los reportes oficiales continúan omitiendo explicaciones sobre las causas de las severas fluctuaciones que averían electrodomésticos y paralizan la actividad comercial en los estados más afectados.
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Militarización como sustituto de inversión: La presencia reiterada de la Guardia del Pueblo y cuerpos de seguridad en instalaciones operativas insiste en la tesis del «resguardo de la soberanía», desplazando del debate público las denuncias de especialistas sobre el déficit de mantenimiento preventivo, la falta de repuestos y la desinversión en las líneas de transmisión.
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El contraste de la retórica oficial: A pesar de que el ministro Alcalá ratificó en sus redes sociales el «compromiso» de la gestión para garantizar el bienestar de la población, el día a día de los ciudadanos sigue marcado por la incertidumbre de un Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que opera al límite de su capacidad.









