Antonio José Monagas: El juego del poder detrás de la “amnistía”

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Antonio José Monagas: El juego del poder detrás de la “amnistía”

Vale iniciar esta disertación, preguntándose: ¿es la “amnistía” una estrategia política o acaso una herramienta de control político? A decir de las circunstancias que consideran la “amnistía” como recurso de la política en urgidos tiempos de crisis, pareciera que su naturaleza se torna del color que mejor tonifique el dibujo que la retrata como mecanismo perfecto para lavar culpas políticas, como en efecto suele ser su presunta “utilidad”.

De hecho, se sabe -sobremanera- que el ejercicio de la política se vale de cuanto artilugio le sea posible para imponer se desde el poder que respalda sus accionar. Siempre con el propósito de ganar el espacio y el tiempo necesario que permita en el curso de su praxis, apostar supuestamente al servicio social. Sin embargo, el verdadero problema surge cuando la decisión política a tomar, oscila entre desaciertos. O cuando la conducción de los asuntos públicos, se realiza en provecho de quienes usufructúan el poder.

La praxis de gobierno en medio del juego del poder

Precisamente, en medio de contextos así, como los arriba aludidos, se abren hendiduras las cuales adquieren crecida connotación, toda vez que la política se ve nerviosamente envuelta en circunstancias riesgosas que ponen en duda compromisos prometidos, objetivos declarados y ofertas político-electorales propuestas. Sobre todo, dada la condición que caracteriza toda situación que se expone por causa de la desventura, la improvisación y la discordancia que tiende a establecerse entre el poder y la gestión pública. O entre razones y consideraciones, así como entre recursos y necesidades.

Es ahí, cuando los principios que exaltan el proceso de “gobernar” o el concepto de “gobierno” tal como lo realza la filosofía política, tanto como la sociología política y, por tanto, la teoría política, “se vienen al suelo”. De poco o nada, vale pretender que “gobernar no es más que la razón y la moral aplicadas al gobierno de las naciones” (Jaime Luciano Balmes, filósofo y sacerdote español del siglo XIX).

No hay duda de que en aras de mantener el ejercicio de la política -alineada con procesos de gobierno que busquen actuar apegados a la construcción de la paz, justicia social y bienestar en todos sus ámbitos de acción- no escapa a ningún sistema político que se plantee ponderar posibilidades de crecimiento y desarrollo. O momentos que consideren mecanismos dirigidos a afianzar iniciativas conducentes a fortalecer una institucionalidad que “beneficie” la población.

Ello, en un todo, con el ordenamiento jurídico establecido constitucionalmente. A menos que, como toda excepción, se tengan situaciones legisladas por regulaciones que esquiven la aplicación de formas legislativas consistentes en perdonar ciertos delitos al dictaminar la extinción de responsabilidades especialmente políticas para así borrar antecedentes que animen arreglos de reconciliación social.

Mecanismos legislativos: la amnistía

Entre los mecanismos que mejor se apegan a estas intenciones de regular y reordenar el ejercicio de la justicia social y la ecuanimidad política, se halla la “amnistía” entendida como un instrumento jurídico mediante el cual el sistema político, aprueba y justifica la inmunidad procesal a personas que se encuentren bajo arresto infundado, sin haber cometido delito alguno. Sólo, porque sus ideas presumen ser una amenaza al sistema político instaurado.

Es la situación que ahora está padeciéndose. Aunque la crisis que sus alardes, presunciones o alardes han generado, potencian conjeturas que apuntan a presumirse. Sobre todo, si su marco de acción pone de bulto una estrategia política o pasa por verse como un imperativo moral. Y aún cuando simbolice ser “el juego de poder” detrás de la conmoción política (en modo “amnistía” necesaria ante las contingencias que están dándose), su realidad está viéndose profundamente cuestionada, producto de las distintas variables que sus intereses movilizan. En síntesis, no es un mecanismo de expedita aplicación. Tampoco, de manejable comprensión. Por estas razones, su disposición lo hace de suma complicación por cuanto toca intereses contradictorios o posturas contrapuestas.

Algunas complicaciones 

No es fácil que la “amnistía” pronunciada, sea entendida cual “garantía de derechos humanos”. Pues, su razón de ser, invoca tres pilares sobre los cuales adquiere suma connotación: la verdad, la justicia y la capacidad de devolución de la dignidad a la persona impedida de sus libertades y derechos.

Tampoco es fácil comprender su aplicación, puesto que es una figura jurídica compleja, abordada desde distintas perspectivas teóricas, tanto como desde múltiples consideraciones políticas. En consecuencia, para posibilitar el desenredo al momento de entenderla, es necesario analizarla desde algunas teorías de justicia transicional que pudieran utilizarse para superar situaciones de violaciones de Derechos Humanos. Es decir, medidas judiciales capaces de equilibrar problemas que comprometen la justicia y la paz. Particularmente, conflictos políticos. En teoría política se conoce como “amnistías en proceso de transición democrática”.

El artículo 29 de la Constitución venezolana refiere lo que, de situaciones políticas conflictivas, aplica en caso del “indulto” y la “amnistía”. No obstante, vale razonar el nudo que se establece en situaciones donde las amnistías complican las relaciones de poder que rondan sus realidades. Porque en el fondo, la amnistía no busca borrar la historia. Mucho menos, imponer el olvido o la alcahuetería. Aunque, tiende a adoptarse como actitud que busca instalarse. Inclusive, desata el riesgo de impunidad por lo cual pueden correrse violaciones de Derechos Humanos.

A modo de epílogo

Acá, habría que atender la amnistía como herramienta de pacificación. Contraria, a verse como obstáculo a la justicia para lo cual se hace necesario interesarse en las consideraciones suscritas por Johan Galtung sobre ciertas teorías de construcción de paz cuyas explicaciones han sido empleadas “(…) para desarrollar una cultura de paz en la convivencia escolar y ciudadana (…)” apelando a criterios de transformación pacífica y de justicia. (Morales-Carrero, J. A. (2025). (En: Johan Galtung: Hacia la construcción del mundo posible cimentado sobre los ideales de la paz. HOLOPRAXIS. Revista de Ciencia, Tecnología  e Innovacion https:\\doi.org|10.6115\|holopraxis.v9i1.3901), UNIANDES. 9 (1), pp. 378-393.

En fin, una amnistía que excluya la fortaleza de la libertad como eje de transferencia entre la violencia y la paz, no podría ser conducto de la identidad democrática. Lo contrario sería una angustiosa revelación de lo sombrío, trágico y perverso que representa el juego del poder detrás de la amnistía.

 

Antonio José Monagas

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