Y cuando el escepticismo había prendido como estaca de rosa, apareció María Corina Machado caminando en territorio larense bajo el manto de su fe. La sorpresa fue mayúscula. La perplejidad se abrazó con una emoción que estaba contenida. Al verla, Venezuela reaccionó de una manera extraordinaria. Los que tenían la posibilidad por estar en el área llenaron el templo y sus alrededores en cuestión de minutos: un acontecimiento tan estremecedor como aquella madrugada cuando fuerzas militares norteamericanas capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, acusados por sus múltiples delitos. Esto es el éxtasis de un pueblo harto de estar bajo las garras de una dictadura.
El recorrido de María Corina Machado desde el geográficamente privilegiado estado Lara fue una mixtura de pueblos, ciudades y rostros que aguardaban a lo largo de toda la autopista. La vía fue la manifestación espontánea de un sentimiento nacional desbordante. Jamás un líder político logró una conexión espiritual de estas características. Antes se construía organizativamente todo este abordaje; aquí son la sorpresa, la emoción y la espontaneidad las que hacen que un pueblo se convierta en una avalancha que solo responde al seguimiento de una mujer con el coraje y la dignidad intactos.
La consecuencia de mantener inalterables sus ideales de libertad —con una rigurosidad que no fue zaherida por los vaivenes de la conveniencia coyuntural de la política como volátil expresión del negociado— hace que los ciudadanos le crean de manera absoluta, que salgan en masa con la alegría a flor de piel y que por los intestinos de la patria corra un mensaje que va más allá de su llegada: es el largo camino de la libertad que vuelve a echar a andar sus ilusiones.
Demasiado país denigrado y humillado por un modelo que buscó desde el principio precisamente eso: la desmoralización del venezolano para someterlo bajo los vejámenes de un proyecto que castró nuestros principios democráticos para expeler su veneno ideológico. Quien encarnó la rebeldía frente a toda una estructura criminal mafiosa capaz de las más atroces acciones fue María Corina Machado. Al principio, con pocas personas la recibíamos en las regiones cuando muchos andaban atemorizados u obnubilados por el látigo verbal de Hugo Chávez, el padre de este dispendio y apóstol infernal de todas nuestras desgracias. Su dignidad fue despertando la conciencia ciudadana hasta ver un fenómeno de masas tan impresionante que los laboratorios oficiales de la guerra sucia, con sus actorcillos pagados por nómina, han tenido que clausurar por inventario.
Con María Corina Machado en Venezuela, el juego político cambia de manera absoluta. La mesa de diálogo tendrá que agilizar los procesos. Quien representa a la mayoría no es un factor terciario para reuniones de ocasión: es la líder de la nación que regresa para poner las cosas en orden. Ya basta de ganar tiempo para sostener al gobierno. Que demuestren que están del lado correcto de la historia. ¿Seguirán inhabilitando a un pueblo que quiere elecciones presidenciales libres? Les costará proseguir dilatando las cosas como en las dos últimas jornadas de discusiones totalmente improductivas. Ese cuadro sufrirá un viraje, lo cual tiene una lógica indiscutible. El liderazgo de María Corina Machado seguirá expandiéndose hasta límites históricos jamás vistos, mientras los que dialogan son simplemente seres sin ningún peso significativo; para ellos serán simplemente viáticos y hotel, y seguramente un buen escocés en una barra para hablar sandeces.
La Venezuela del futuro se viste de mujer. Este año hemos tenido dos excelentes noticias: que el sátrapa pague cárcel en Nueva York es la respuesta de una justicia que llegó para dejarlo para siempre entre las rejas. En otro ámbito de la justicia —esta vez con el cognomento exacto de la expresión—, el regreso de María Corina Machado es un acto maravilloso en el devenir de la libertad. Y ahora viene para desalojar cívicamente a Delcy Rodríguez. Por fin todo comienza a estar en su lugar: los malhechores presos y los otros en proceso, mientras la gran líder de Venezuela regresó para culminar la faena.
Alexander Cambero
@alecambero









