Un usuario estadounidense demandó a Perplexity e inició una acción colectiva tras descubrir el despliegue de tecnologías de rastreo encubiertas en el código de la plataforma.
Según el texto de la demanda, compartido por Ars Technica, la empresa permitió que las conversaciones privadas de sus clientes terminaran en manos de Meta y Google, vulnerando la expectativa de confidencialidad del servicio.
El demandante, según Europa Press, alegó que Perplexity integró rastreadores como Facebook Meta Pixel, Google Ads y Google Double Click.
Estas herramientas recopilaron información de los visitantes y la enviaron de forma subrepticia a terceros, quienes explotaron los datos con fines comerciales.
La demanda detalló que los rastreadores descargaron cookies en los navegadores en el instante preciso en que los usuarios accedieron al sitio, mucho antes de que estos tuvieran tiempo de ingresar un solo mensaje o pulsar un botón.
LinkedIn y el engaño del modo incógnito
Uno de los puntos más graves de la acusación residió en la ineficacia de las medidas de privacidad declaradas.
El rastreo ocurrió incluso cuando los usuarios activaron el modo incógnito, una función diseñada teóricamente para que las búsquedas no quedaran registradas.
En este escenario, Perplexity compartió igualmente los diálogos junto con direcciones de correo electrónico y otros identificadores que permitieron a Meta y Google identificar personalmente a cada individuo.
A cambio de esta entrega masiva de datos sensibles, Perplexity recibió beneficios publicitarios y analíticos que utilizó para su propio crecimiento.
La demanda subrayó que este intercambio no fue casual, sino una estrategia deliberada para monetizar la interacción en lenguaje natural de los usuarios, quienes a menudo confiaron información de salud o finanzas al buscador bajo la promesa de un entorno seguro, especialmente en las cuentas de pago.
Perfiles publicitarios sin consentimiento
La integración de estos rastreadores dio a los gigantes tecnológicos un acceso sin precedentes a datos que sirven para crear perfiles publicitarios hiperespecíficos.
Al identificar personalmente a los usuarios de Perplexity, Meta y Google obtuvieron la capacidad de dirigir anuncios personalizados basados en las inquietudes más íntimas expresadas en el chat de la IA.
Con esta acción legal, Perplexity quedó señalada por priorizar sus acuerdos comerciales con Silicon Valley sobre la integridad de sus usuarios.
La revelación puso en duda la ética de las nuevas compañías de inteligencia artificial que, bajo una apariencia de innovación, replicaron las prácticas de vigilancia masiva que la regulación intentó frenar en los últimos años.
ComputerHoy









