Con un béisbol vibrante, oportuno y lleno de garra, los Navegantes del Magallanes asaltaron la victoria al derrotar 6-4 a los Tigres de Aragua en un emocionante compromiso que mantuvo a los fanáticos al borde de sus asientos de principio a fin. Demostrando por qué son uno de los equipos más temibles del campeonato, los filibusteros exhibieron un corazón inquebrantable para venir de atrás, responder a cada ataque felino y sellar un triunfo con sello de campeones.
Durante los primeros cuatro episodios, el pitcheo dictó la pauta, destacando la sólida labor monticular que mantuvo las argollas en la pizarra. Fue en la apertura del quinto capítulo cuando la Nave Turca encendió la chispa: el experimentado Luis Torrens rompió el celofán con un soberbio sencillo que trajo al plato a José Gómez. Aunque los Tigres respondieron rápidamente en el cierre de esa misma entrada, fabricando dos rayitas producto de batazos de Leobaldo Piña y René Pinto para tomar ventaja de 2-1, el Magallanes jamás bajó la cabeza.
La respuesta de los ganadores fue inmediata y letal. En el sexto inning, con la presión al máximo, emergió la figura del grandeliga Rougned Odor, quien conectó un oportuno e inmenso sencillo al centro del campo para remolcar a Carlos Rodríguez y Thairo Estrada, devolviéndole el mando del juego a los eléctricos (3-2) y silenciando a la afición local.
El ímpetu del Magallanes fue indetenible. En la séptima entrada, ampliaron su dominio con un ataque despiadado: Thairo Estrada produjo una más con un elevado al jardín izquierdo, y la paciencia en el plato de Leandro Pineda obligó una carrera «de caballito» para poner las acciones 5-2. Aunque los Tigres de Aragua mostraron resistencia en la baja del séptimo, acercándose peligrosamente 5-4 con dobles y sencillos de Lorenzo Cedrola y Gorkys Hernández, la jerarquía de la nave se impuso.
En el noveno episodio, Magallanes fabricó una carrera de seguro con las bases llenas, cuando Rougned Odor, siempre protagonista, recibió un pelotazo que permitió la anotación de Cooper Kinney para el 6-4 definitivo.
El lauro se lo acreditó el relevista Osvaldo Berrios (1-0), quien lució intocable dejando su efectividad en un inmaculado 0.00. La derrota fue para Eiker Huizi (0-1 | 6.00 EFE), víctima de la implacable ofensiva turca. Para poner el candado de oro a esta brillante victoria, el zurdo Felipe Vázquez subió al montículo y, con temple de acero, se adjudicó su segundo rescate de la temporada (1.93 EFE).
Mención especial merece Carlos Rodríguez, quien fue una pesadilla constante para los lanzadores bengalíes, embasándose múltiples veces (2-3, 2 BB) y anotando una carrera vital. Magallanes celebró en grande, dejando claro que su artillería pesada y su relevo de lujo están listos para arrollar a cualquier rival que se cruce en su camino.











