Vueltos leña
octubre 20, 2014 6:09 am

España, no me queda duda, saldrá de la crisis. Y saldrá fortalecida

Regreso a España luego de tres años sin venir. Vine, literalmente, para «agarrar aire». Me encuentro de frente con la relatividad de las cosas: no es lo mismo una crisis en un país desarrollado que en un país subdesarrollado. España, no me queda duda, saldrá de la crisis. Y saldrá fortalecida. En cambio, no veo cómo Venezuela podrá salir de la suya, al menos en el corto plazo.

 

España está en crisis económica, pero aquí todo funciona. Las clases más desposeídas están protegidas por la Seguridad Social. A pesar del alto índice de desempleo, prácticamente no se ve gente pidiendo limosna en la calle. Los supermercados están llenos, la escasez es un concepto absolutamente ajeno a los españoles. Las autopistas, carreteras y calles están impecables. Si uno quisiera buscar un hueco tendría que recorrer kilómetros y kilómetros para encontrarlo. Yo he manejado casi mil kilómetros y no he encontrado ni uno.

 

La gente es respetuosa de las normas. Uno puede atravesar un paso de peatones sin voltear, con la seguridad de que nadie lo va a atropellar (intente hacer eso en Venezuela para que vea lo que le pasa). A nadie se le ocurre circular por el hombrillo, ni sobrepasar el límite de velocidad, mucho menos estacionarse en un puesto de discapacitados. Nadie abusa de nadie, no se colea, hay respeto por el prójimo.

 

Y es que la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo es que en el desarrollo nadie se las quiere dar de vivo. En Venezuela consideramos que quien sigue las normas, acata las leyes, paga impuestos y cumple con sus deberes, como dijo Arturo Uslar Pietri, es un redomado pen… Es verdad que las comparaciones resultan odiosas, pero nosotros que tenemos un alto porcentaje de herencia española -porque a fin de cuentas, fuimos conquistados por españoles- deberíamos vernos en el espejo de quienes decidieron cambiar de paradigmas para poder insertarse en el desarrollo y lo lograron. No es que no podemos. Es que no queremos.

 

Un gobierno como el que tenemos se mantiene gracias al subdesarrollo. El desarrollo es su peor enemigo. Por eso no le conviene que salgamos, para que no comparemos. Por eso le conviene mantenernos en un estado de anarquía permanente, donde no vivamos, sino sobrevivamos. Sobreviviendo no podemos ocuparnos en insurgir. Tienen porque sí que mantenernos vueltos leña.

 

@cjaimesb