Con la escopeta colorá
agosto 31, 2015 6:15 am

“Ya no hay cumbia en la frontera. A la frontera llegaron las escopetas colorás”

 

Ay, al sonar los tambores, estos tipos se amañan. Al sonar de la caña, van brindando sus horrores… Ya no hay negra Soledad pa’que goce mi cumbia. Ya no hay negra salamuña, que caramba, por la escopeta colorá. A los colombianos que les dieron cédulas para que votaran por Chávez, hoy los amenazan con escopetas colorás.

 

 

¿Qué pretende el gobierno venezolano con estas acciones?… Primero, muestra un gran desconocimiento de lo que sucede dentro de ese territorio. Porque las líneas divisorias están solo en los mapas. En la vida real lo que hay en una frontera es una simbiosis de sus habitantes, aún en las fronteras más conflictivas. Quienes viven en ellas, ni son de aquí, ni son de allá. Son de la frontera y pertenecen a ambos lados. Segundo, hay quienes creen que es una maniobra parecida a aquélla que se aventuraron los argentinos con la Guerra de las Malvinas y les salió el tiro por la culata. Ya a nuestro gobierno también le había salido con el asunto de Guyana, donde se nos voltearon hasta quienes creíamos que nos debían lealtad porque recibían nuestro petróleo de regalo.

 

 

Tercero, el cuento de que se eliminará el dólar paralelo cerrando la frontera no se lo cree ni un niño de primaria. Ese dólar dejará de existir cuando se desmonte el control de cambio, se ponga coto a la corrupción y se tomen las medidas económicas necesarias para afrontar la crisis. Cuarto, hablan de “derrotar el paramilitarismo”. A los paramilitares colombianos -que estaban en territorio colombiano enfrentando a las FARC, al ELN y al narcotráfico- los acabó el presidente Uribe, quien extraditó sus cabecillas a Estados Unidos. Quinto, aseguran que acabarán con el contrabando de gasolina y otros bienes… averigüen quiénes son los contrabandistas, quiénes tienen el poder y quiénes controlan los negocios. No son precisamente los colombianos… Esos subsidios de la gasolina crean una distorsión económica tan grande que su comercio es atractivo para todos.

 

 

¿Qué queda entonces?… Quedan sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Quedan humillaciones, atropellos, abusos. Queda la rabia de que la OEA, la Unasur y Mercosur callen. Pero queda también la vergüenza que sentimos los ciudadanos venezolanos por las acciones de quienes empuñan sus armas contra un pueblo hermano. La manifestaremos el 6D.

 

 

Carolina Jaimes Branger

@cjaimesb



0 comments