Nadal sigue buscando su mejor nivel
abril 26, 2019 8:20 pm

El manacorí supera al alemán Struff lejos de su juego habitual y en las semifinales se medirá al austriaco Thiem

 

 

El camino hacia la final del Open Banc Sabadell- Trofeo Godó le está resultando más difícil de lo esperado a Rafael Nadal. No por la calidad de sus rivales, que también, sino fundamentalmente porque no consigue encontrar su mejor nivel de juego. Nadal está lejos del tenista que ganó 11 veces el título de Barcelona y otras 11 el de Roland Garros. Las lesiones le están causando estragos y su juego se resiente. En los cuartos de final ganó a Jan-Lennard Struff, 51º mundial, en dos mangas (7-5, 7-5 ), pero su único motivo de satisfacción fue poder alcanzar las semifinales. En ellas se medirá al austriaco Dominic Thiem, que derrotó al argentino Guido Pella por 7-5 y 6-2. La otra semifinal la jugarán Nishikori y Medvedev.

 

 

Sin ser un gran jugador, Struff, de 29 años, ha ido forjando su carrera en base a un tenis agresivo, basado en un gran saque y en un ataque constante con golpes a las líneas. En tierra batida este juego conlleva muchísimo riesgo. Le sirvió para superar a Tsitsipas en octavos de final, pero frente a Nadal su confianza fue esfumándose a medida que el manacorí iba entrando en el partido. El número dos mundial inició el partido de forma errática, con restos poco definidos y sin acabar de encontrar sus golpes. Solo eso permitió al alemán salvar un break en contra (1-4) y obligar a Rafa a imponerse por 7-5 tras 50 minutos.

 

 

Un resultado impensable si el mejor jugador de la historia en tierra batida hubiera contado con todo su potencial. Pero eso le está faltando ahora a Nadal. Su lucha por ir “subiendo peldaños”, tal como él mismo definió su batalla personal actual, le está llevando esta vez por unos derroteros desconocidos para él. Rafa siempre había resuelto este tipo de problemas con trabajo y con su fuerza mental. Pero ahora le está costando más de lo habitual y eso le provoca tal desconfianza, que le cuesta incluso superar a rivales que no deberían plantearle problemas.

 

 

 

La igualdad se mantuvo en la segunda manga. Struff seguía arriesgándolo todo, basándose en su saque y en sus golpes ganadores, pero a Rafa le seguía costando darle la réplica adecuada. Lo mejor que ha realizado el alemán es disputar unas semifinales en el torneo de Auckland esta temporada, lo que define bastante el nivel de su carrera tenística. Frente a la falta de definición con sus golpes, el manacorí fue defendiéndose con actitud y con una fuerza mental que nunca se apaga. Eso es lo que le permite seguir avanzando, mientras espera que su mejor tenis vuelva a su raqueta.

 

 

 

Las primeras bolas de break llegaron para Nadal en el octavo juego. Pero no las pudo aprovechar Con 4-4 nada estaba decidido todavía. Sin embargo, el partido le empezaba a pesar al alemán, que acabó perdiendo su servicio en el decimosegundo juego, con un golpe de Rafa marca de la casa. Al final, sin embargo, el manacorí sigue escalando su montaña particular y cada día avanza un peldaño más hacia su mejor forma. En Barcelona está mostrando ya una mejor imagen, dando algunos golpes de los que le definen como tenista. Le quedan todavía los torneos de Madrid y Roma para acabar de dar el salto. Y seguro que llegará a París en las mejores condiciones, dispuesto para conquistar su decimosegundo Roland Garros.

 

 

 

“No creo que haya jugado mal pero el rival te mete siempre mucha presión”, confesó Nadal. “Creo que he estado sólido con el saque. Y estoy contento por haberle ganado. Él está jugando bien y me jugó muy agresivo. Jugué más atrás al principio, pero luego fue ganando espacio y acercándome más a la pista, hasta poder ganarle”.

 

 

Homenaje a Orantes

 

Justo antes del inicio del partido de Nadal, el RCT Barcelona quiso rendir un merecido homenaje a Manuel Orantes, al cumplirse 50 años de la primera de las tres victorias que obtuvo en el Godó. Orantes ganó en 1969 a Manuel Santana en la final y firmó así uno de sus mayores éxitos. Más adelante, el granadino se convertiría en el número dos del mundo y en el mejor español de su época, tras ser finalista en Roland Garros (1974), donde ganó las dos primeras mangas a Borg antes de acabar perdiendo, e imponerse de forma sorprendente en el Open de Estados Unidos en 1975, tras salvar cinco bolas de partido frente a Guillermo Vilas en las semifinales y superar a Jimmy Connors en la final. Orantes fue el primer español campeón del Masters (1976) y ganó también el Masters de dobles, junto a Joan Gisbert, en 1976. Cumplidos ya los 70 años, el granadino recibió el aplauso de la central en reconocimiento a su gran carrera tenística.

 

 

El País



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