Las tecnológicas quieren unas elecciones limpias de informativa en Estados Unidos
agosto 22, 2018 5:30 am

Las principales firmas del sector como Microsoft, Twitter o Facebook pisan el acelerador para blindar sus servicios ante una posible injerencia extranjera en medio de nuevos temores sobre una alteración en el cauce normal de la cita electoral

 

 

 

Europa quiere que Facebook y Twitter borren mensajes de extremistas en una hora

 

 

«Allá donde se generen los ingresos es donde tiene que haber tributación»
Facebook adaptará su News Feed en función de la fiabilidad
Hasta el año 2016 es posible que más de uno no hubiera escuchado apilados los términos «injerencia» y «extranjera». Las elecciones presidenciales norteamericanas que elevaron a la figura de Donald Trump a la Casa Blanca marcaron un punto de inflexión en el tratamiento informativo y la perspectiva acerca de las redes sociales. Nada ha sido igual desde entonces. La pérdida de confianza hacia los «facebook» y «twitter» de turno han provocado un seísmo de tal magnitud que han tenido que desplegar las velas de su reconversión.

 

 

 

Porque ya tocaba. Habían vivido por encima de sus posibilidades, cada vez más centrándose en datos económicos abandonando a sus usuarios, que son el realidad el magma que hace explosionar sus crecimiento. Como se han quitado la careta, los internautas por fin han conocido sus intenciones: sus comentarios en estos servicios, las imágenes que publican voluntariamente, las páginas que siguen y las amistades que se encuentran solo les sirve a estos gigantes de la tecnología como arma para lograr atraer anunciantes.

 

 

 

En esa perturbación de sus objetivos iniciales -conectar a la mayor gente posible- las redes sociales han tenido que mover ficha para sacudirse sus miserias, el gran porcentaje de «trolls» que provocan el éxodo de personas famosas, las «fake news» que desinforman a los parroquianos y el aprovechamiento de la marca para intentar engañar por parte de grupos extranjeros interesados.

 

La prueba de fuego se producirá en noviembre, coincidiendo con las elecciones legislativas en Estados Unidos. Las tecnológicas tienen una nueva oportunidad para demostrar que están en condiciones de garantizar una seguridad y limpieza en sus servicios. Se juegan mucho. No pueden volver a cometer el mismo error ni la misma dejadez mientras ven cómo grupos malintencionados aprovechan las redes sociales para engañar y manipular a los potenciales votantes.

 

 

Repunte de artimañas en Facebook

 

 

Una de las empresas que más inquietud genera es Facebook. Pero la multinacional estadounidense tiene un plan para proteger las elecciones de un desastre electoral como el que lo golpeó en 2016. No quiere que vuelva a suceder lo mismo. El temor, de nuevo, es que alguien desde regiones como Rusia -uno de los países en el punto de mira- intente usar la red social para sembrar la división entre los votantes. Para ello, según el medio especializado «Recode», se duplicará el número de empleados en seguridad y protección al usuario. La cifra que ha trascendido, aunque algo descabellada, ronda las 20.000 personas colaborando -a tiempo parcial en su mayoría- para evitar que se «cuelen» mensajes malintencionados.

 

 

 

Dado el temor acerca de que una posible injerencia extranjera lleve ya tiempo trabajando, los expertos dudan, sin embargo, que a Facebook le dé tiempo en blindarse ante estas prácticas que han empañado su larga trayectoria. Entre otras medidas en las que se pretende llevar a cabo, la red social quiere localizar y eliminar perfiles falsos o, al menos, no verdaderos, disminuir en la medida de lo posible la presencia de enlaces informativos que incluyan contenidos erróneos y, sobre todo, hacer más difícil la compra de anuncios políticos que promuevan a candidatos.

 

 

 

Lucha contra «agentes malos»

 

 

Un paquete de actuaciones que lleva tiempo introduciendo en su plataforma -eliminó casi 1.300 millones de cuentas falsas solo en los últimos seis meses-, aunque la principal prioridad de Facebook -según relata la publicación- es acabar de una vez por todas con las cuentas gestionadas por «bots» y automatizadas. «Lo más importante es buscar cuentas falsas», reconoció en junio la jefa de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg: «Si nos fijamos en las cosas que sucedieron en los anuncios rusos en nuestra plataforma en 2016 todo se hizo a través de cuentas falsas».

 

 

 

A principios de agosto, Facebook destapó un plan forjado con continuos y «sofisticados» intentos de influir en estas elecciones a través del empleo de perfiles y páginas falsas en la red social. Según anunció un portavoz de la compañía, la firma americana eliminó 32 cuentas de «agentes malos» y que, supuestamente, estaban involucradas a un «comportamiento coordinado de desinformación». Todo ello coincide en el tiempo: esta misma semana Facebook ha desactivado varios cientos de perfiles y páginas de su red social y de Instagram con origen en Irán y Rusia que estaban involucradas presuntamente en varias campañas de desinformación.

 

 

 

 

Irán recoge el testigo de Rusia

 

 

Uno de los cambios que se están produciendo es que la oleada de ciberataques empiezan a venir desde Irán, otro de los territorios en la lista negra del gobierno norteamericano. «Hoy eliminamos múltiples páginas, grupos y cuentas por comportamiento coordinado y falso en Facebook e Instagram. Parte de esta actividad se originó en Irán y parte se originó en Rusia. Eran campañas diferentes y no hemos identificado ningún enlace o coordinación entre ellas», dijo este martes Facebook en un comunicado.

 

 

 

En total, Facebook y Twitter han eliminado más de 600 cuentas, la mayoría de origen iraní, que estaban involucradas con un comportamiento no auténtico coordinado. En otras palabras, las cuentas borradas estaban promoviendo propaganda iraní, en la que se incluía la discusión de temas antisaudíes, antisraelíes y propalestinos. Frente a las artimañas y trucos de hace unos años, queda claro una premisa básica: lo que demostraron las «fake news» en 2016 es que por poco dinero se puede utilizar con beneficio propio una red social tan importante como Facebook, que alberga a más de 240 millones de usuarios solo en Estados Unidos.

 

 

 

Republicanos críticos con Putin

 

 

 

Un debate envenenado puesto que puede llevarse por delante numerosos usuarios y, por ende, ralentizar su crecimiento de usuarios. Algo que también le ha sucedido a Twitter en su «limpieza» de trolls y cuentas no confirmadas que ha provocado que el contador de los seguidores -«followers» disminuya a los «tuiteros». Pero la guerra ya ha empezado.

 

 

 

También Microsoft ha tenido que eliminar al menos cinco páginas web creadas para engañar a los estadounidenses. Para ello, se hacían pasar por sitios oficiales en una campaña de «phishing» -suplantación de identidad- proveniente, según las investigaciones, de grupos rusos. Esta revelación tras meses de sospechas y advertencias por parte de funcionarios estadounidenses por la posible injerencia rusa en las elecciones.

 

 

 

Lo curioso del asunto es que, aunque parezca extraño, este caso representa un cambio en los comportamientos de agentes externos. El grupo de cibercriminales vinculado a Rusia perpetró estos ataques contra organizaciones de corte conservador y, atención, críticas con el gobierno de Vladímir Putin. Entre las víctimas del ataque está el Hudson Institute, un centro de ideas conservador que en los últimos años ha investigado supuestos casos de corrupción en Rusia.

 

 

 

ABC.es

J.M.SÁNCHEZ

 



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