La increíble vida de Perséfone, la diosa de la Primavera y el Inframundo
febrero 10, 2019 9:42 am

En un principio la vida de esta diosa era considerablemente pacífica y llena de felicidad, pues vivía con su madre Deméter (diosa de la agricultura), alejadas de todos los demás dioses y se dedicaban al cultivo de plantas y al cuidado del reino vegetal en general.

Pero la paz en su vida no duró mucho tiempo:

La leyenda sobre esta hermosa doncella cuenta que un día, acompañada de algunas ninfas, Perséfone se encontraba recolectando y contemplando flores por un campo en Enna, de una forma bastante pura e inocente. Según los relatos épicos en ese preciso momento el suelo comenzó a resquebrajarse, anunciando la presencia y del dios del Tártaro, Hades.

El motivo de su llegada era claro y se dio a conocer al instante, Perséfone…

Escultura que ilustra el rapto de Perséfone

Escultura que ilustra el rapto de Perséfone

El comienzo de su tragedia…

Hades, sin explicación o presentación alguna, tomó a la diosa de la primavera y la raptó para llevarla consigo hasta las profundidades del Inframundo, en complicidad y con la ayuda del mismo padre de esta, Zeus, haciendo que se convirtiera ahora en la nueva diosa del Inframundo.

Las ninfas que acompañaban a Perséfone observaron todo lo sucedido, se cree que de una manera escéptica y ciertamente desprendida sin intervenir de forma alguna, por lo cual fueron castigadas siendo convertidas en sirenas. A raíz de este angustiable hecho, la vida en La Tierra quedó ‘paralizada’ mientras que la desolada Deméter buscaba por todas partes a su hija perdida.

Mientras pasaba el tiempo, la madre de Perséfone seguía en su busqueda, lamentablemente sin éxito y al mismo tiempo, La Tierra iba padeciendo y volviéndose estéril poco a poco.

En algunas versiones, la diosa de la agricultura prohibía a la tierra dar frutos, en otras se dice que simplemente estaba tan ocupada buscando a Perséfone que no se ocupaba de ella, y en algunas otras la profundidad de su desesperación hacía que nada creciera.

Al Zeus ver esta gran agonía que sufría La Tierra, decide intervenir enviando a Hermes al Inframundo para recuperarla y así devolverle la tranquilidad a su madre, pero esto ya no era posible pues la diosa de la primavera había comido algunas semillas de granada mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades.

El problema era que un bocado de cualquier producto del Tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre.

Escultura de Perséfone

Escultura de Perséfone

¿Qué sería de La Tierra sin Perséfone?

Buscando una solución, Zeus tuvo que hacer un trato su hermano, el cual consistía en que Perséfone pasara parte del año en La Tierra junto a su madre Deméter y la otra parte, en el Infierno junto a Hades.

El trato se aceptó y así fue desde entonces, cada vez que las diosas estaban juntas, la tierra florecía de vegetación (meses de primavera y verano), pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía a los infiernos, la tierra se convertía de nuevo en un territorio frío, desolado y estéril (invierno y otoño).

La asociación de Perséfone y de la primavera es prácticamente imposible de desunir en la creencia de los antiguos griegos y además, la responsabilizaban a ella del inicio de esta época del año, una estación que está asociada especialmente a la alegría porque es justamente durante su desarrollo en donde las flores crecen, y las mariposas vuelan por todos los campos.

Esta leyenda aunque represente las estaciones del año y sea de cierta forma el origen de la primavera para esta mitología, nos relata la trágica vida -real o no- que tuvo que experimentar esta inocente diosa viviendo ligada para siempre a los viajes entre el Infierno y La Tierra.

 

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