Zulianos piden Patria Segura en zonas rojas

Zulianos piden Patria Segura en zonas rojas

Cuatro de cada cinco marabinos no confía en el plan Patria Segura, desplegado el pasado lunes en la localidad. Una encuesta que realizó ayer La Verdad arroja esta cifra. Un asalto a una entidad bancaria, un robo frustrado en una joyería y el homicidio de un transportista, en menos de 72 horas, es la justificación al descontento y a la denuncia.

 

Ángel Boscán (52 años) sostiene que los uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) no son los más indicados para combatir la delincuencia en la ciudad. Agrega que las alcabalas no son la mejor estrategia para el arranque del nuevo plan de seguridad del Gobierno, puesto que no revisan los vehículos.

 

«Los funcionarios de las policías municipales y regionales son los encargados de prevenir, reprimir los delitos y educar a los delincuentes. Estos son los que deben estar acantonados en las zonas más peligrosas y con mayor tránsito de la ciudad; deben meterse para los barrios más peligrosos, donde se gesta la criminalidad».

 

El psicólogo-criminólogo Leandro Cardozo refuerza el criterio del comerciante explicando que el plan de seguridad debe atacar los focos de delincuencia: «Debe incluir una fase primaria de inteligencia. Los investigadores deben irse a las guaridas de los hampones. Además, debe haber un sistema de patrullaje encubierto para no poner en alerta a los delincuentes y poder apresarlos».

 

Deficiencia policial

La sensación de inseguridad de los marabinos denota «el efectismo de los planes y la deficiencia de los organismos de seguridad preventiva y de inteligencia», pues en «14 años no han variado las estrategias de prevención y seguridad ciudadana. Patria Segura no tiene nada de nuevo. Es el mismo plan con otro nombre, nada más».

 

El especialista no toma en cuenta la falta de valores como causa de la delincuencia: «Ese es un trabajo social complejo que requiere de años. La inseguridad debe atacarse de frente. El proceso de descomposición está alcanzando dimensiones inimaginables».

 

Sentir colectivo

Una profesora universitaria, quien omite su nombre por miedo a perder su trabajo, tiene el mismo sentir que Antúnez y Cardozo. Está de visita en Maracaibo desde el domingo pasado y confiesa su miedo a la ciudad: «Camino y miro hacia todos lados. Maracaibo es una ciudad muy bella, pero no me da confianza. Desde que llegué no he visto un policía, solo militares. Y percibo que la gente anda cuidándose de todo el mundo». Las noticias de sucesos la tienen asombrada, pues en Trujillo «no se ven las cosas que ha visto aquí en cuatro días».

 

La Policía científica asegura estar tras la pista de los atracadores del banco. Oglis Quintero, vigilante del centro comercial Galerías, se recupera en el Hospital Universitario. Recibió un balazo en el cuello por seguir a un sexteto de atracadores. Los parientes de Ramón Enrique Castillo (45 años) trasladan los restos del conductor de porpuesto hacia una funeraria. Y la docena de delincuentes sigue libre.

 

«La inseguridad crece y no para; o mejor dicho, el Estado no hace un trabajo idóneo en la prevención y erradicación de los delitos».

Miguel Ángel León (48 años). Empresario.

«Los militares no tienen que estar en la calle ‘cuidando a la gente’, pa eso están los policías. A ellos deben mandarlos a la frontera».

Luis Antúnez (52 años). Comerciante.

 

Sugerencia

Que el servicio de emergencia 171 se focalice por parroquia y atienda cualquier denuncia de los residentes es la sugerencia de Leandro Cardozo, psicólogo y criminólogo. «Uno llama y lo primero que te preguntan es si es una emergencia, si no, te cuelgan». Añade que el chip de gasolina puede funcionar también como GPS para ubicar los vehículos robados.

 

Fuente: La Verdad

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