Venezuela, la amenaza “intranscendente” de EEUU

Venezuela, la amenaza “intranscendente” de EEUU

Las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos penden de un hilo muy fino. El Gobierno de Nicolás Maduro se tomó muy a pecho el decreto que firmó el pasado lunes el presidente Barack Obama para sancionar a siete funcionarios venezolanos y declarar una «emergencia nacional» donde se advirtió que el país bolivariano es una «amenaza» para los estadounidenses.

 

La tensión entre ambas naciones sube como la espuma pese a que desde la Casa Blanca se precisó que se trata de un procedimiento legal «normal». Adolfo Raúl Taylhardat, antiguo representante de Venezuela en el Consejo de Seguridad de la ONU, es una voz calificada para explicar cuál es la razón de ser de esta medida: «El Presidente de EEUU necesita declarar una amenaza de seguridad nacional para dictar las sanciones que se adoptaron. Es un formalismo que tenía que cumplir. Ha habido mucha alarma en Caracas y se dice que le van a declarar la guerra a Venezuela. Eso no está planteado».

 

No se trata de un decreto redactado exclusivamente para Venezuela. Es un modelo que se ha utilizado en contra de países como Irán, Birmania, Siria, entre otros. Y sí, por alguna razón en Washington miden hoy a Venezuela con la misma vara que miden a países que tienen Gobiernos hostiles, que violan los derechos humanos, que persiguen, torturan y encarcelan a la disidencia.

 

Sadio Garavini fue embajador venezolano en Guyana, Guatemala y Suecia. Tiene algo en común con Taylhardat más allá de su experiencia diplomática: coincide en que el decreto no significa nada en particular más allá de la publicación de los sancionados, a quienes se le congelarán sus bienes en Estados Unidos.

 

«Recuerda que hace meses fueron sancionados otros 56 venezolanos, pero no se mencionaron sus nombres. Hay una norma en el derecho norteamericano que no permite decir quiénes son ¿Que quizás se publicaron como respuesta de la lista antiterrorista que sacó Venezuela? Quizás sí. Cualquier Gobierno puede decidir quienes entran a su país», analizó Garavini, quien vio mucho más grave el hecho de que el Departamento de Estado junto con al secretario del Tesoro norteamericano pudieran definir en el futuro qué otro venezolano recibirá la misma sanción.

 

Pote de humo

 

Es sabido que el Gobierno de Maduro entiende poco de política internacional. Que tiene poca mano zurda. Que rompe el protocolo diplomático con la misma facilidad con la que se marca un «like» en una foto de Instagram. Por eso han hecho de estas sanciones individuales una «alharaca» que incluyó la condecoración de los funcionarios sancionados, el llamado a consulta del encargado de negocios de la Embajada venezolana en Washington y la solicitud de una ley habilitante para enfrentar el “ataque imperialista”.

 

«Si habláramos de sanciones contra el país, aplicaría lo que pasó con Irán, que EEUU no le compra petróleo y existe una prohibición para que ninguna trasnacional pueda hacer inversiones ni comprar ciertos bienes ahí», ahondó Garavini. «Sería muy fácil», prosiguió el también profesor universitario. «Incluso, el Gobierno venezolano, si fuera coherente en su reacción, dejaría de vender petróleo a su primer socio comercial».

 

Es paradójico que Venezuela siga surtiendo de crudo a un país que dio, en palabras de Maduro, el “paso más agresivo, injusto y nefasto en contra de la soberanía”. «No hay que olvidar que Venezuela no solo le vende petróleo a Estados Unidos, también le compra insumos, incluso gasolina», recordó Taylhardat, quien no dudó que el Gobierno sería el más perjudicado si hay una ruptura de relaciones: “Si en el país no alcanzan los dólares y corta ese ingreso, se verá una situación bastante delicada».

 

Caracas radicalizó su política diplomática. El Presidente amenaza e insulta a “gobiernos enemigos”. El exembajador Gavarini consideró que el Ejecutivo se aprovecha de esto para poner a sonar en el país “el viejo disco rayado” de culpabilizar a los norteamericanos del fracaso de sus políticas.

 

EEUU, paciente

 

Para Sadio Gavarini, exdiplomático venezolano, está claro por qué EEUU no le presta atención a tantos insultos. «Porque en realidad es pura retórica inofensiva”, respondió sin titubeos. “Los Estados Unidos están preocupados por Irán, el Estado Islámico, Corea del Norte, Ucrania, esas sí son crisis reales. Pero que aquí le digan cuatro cosas es absolutamente inofensivo. No tienen ninguna razón para preocuparse. Puede ser que hayan querido subir el escalón y dar los nombres, porque indudablemente hay molestia. Pero hay demostraciones de eso más graves y aquí ni se tocan”.

 

A lo que se refiere el también profesor universitario es a la situación con Guyana y las recién iniciadas labores de exploración petroleras en una zona que está en reclamación. Estados Unidos desde 1964 mantuvo una estricta neutralidad en ese asunto. Curiosamente, por primera vez en 50 años, apoyó el derecho de Guayana de desarrollar la plataforma, por intermedio de su encargado de negocios.

 

Las amenazas de Caracas no alarman a nadie en Washington por “intrascendentes”. Obama no intervino en Siria donde había una presión inmensa de muchos sectores para que actuara. “¿Tú crees que por unas declaraciones, el presidente de EEUU va a pagar el costo político de una intervención militar?”, se preguntó el internacionalista. “Eso es realmente tonto”, se respondió.

 

 

Por Leopoldo Márquez / Maracaibo / noticias@laverdad.com

 

Foto AVN

Fuente: La Verdad.com

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