Antes de abordar el Air Force One rumbo a Washington D.C., el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una parada estratégica en el icónico restaurante venezolano El Arepazo. El gesto, cargado de simbolismo político, ocurre en un momento de máxima tensión internacional y reafirma el vínculo del mandatario con la comunidad de exiliados en el sur de Florida.
Un gesto con la diáspora venezolana

Tras concluir una rueda de prensa en El Doral, Trump ingresó al establecimiento —punto de referencia para los venezolanos desde 2004— entre aplausos y cánticos de «¡USA!, ¡USA!». Con su característico estilo directo, el mandatario saludó a los presentes y consultó: «¿Quién es de Venezuela? Venimos a conseguir comida para el Air Force One».
Durante el breve encuentro, los administradores del local y grupos de exiliados agradecieron la visita, interpretada como un respaldo a la comunidad que ha hecho de El Arepazo su principal centro de reunión política y social en el exilio.
Tensión en Medio Oriente y el «modelo Venezuela»
La visita se produjo minutos después de que el presidente ofreciera declaraciones sobre la campaña militar en Irán, iniciada hace poco más de una semana. Trump calificó la ofensiva como un «tremendo éxito», aunque evitó dar una fecha de finalización, pese a las aparentes discrepancias internas en su gabinete:
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Donald Trump: Aseguró que la ofensiva está «prácticamente terminada».
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Pete Hegseth (Secretario de Guerra): Ha declarado que la operación es «solo el principio».
Sin embargo, el punto más sorpresivo de la rueda de prensa fue la referencia directa al panorama político venezolano al ser consultado sobre el futuro liderazgo en el Estado Islámico. El líder republicano citó como ejemplo la estructura del Gobierno de transición de Delcy Rodríguez en Venezuela, sugiriendo que le gustaría replicar una fórmula de transición similar en los territorios en conflicto.EFE









