La estancia del equipo nacional femenino de fútbol de Irán en Australia se ha convertido en un foco de atención internacional, luego de que varias jugadoras se negaran a cantar el himno nacional durante el primer partido de la Copa Asiática, en medio del conflicto que estalló en Medio Oriente el 28 de febrero.
Ante la preocupación por la integridad de las deportistas, el Consejo Australiano-Iraní solicitó al ministro del Interior, Tony Burke, que se garantice la protección de las jugadoras mientras permanezcan en Australia. La organización también lanzó una petición online con más de 50.000 firmas que insta a que se proporcione “asesoramiento jurídico independiente, apoyo e intérpretes” y que se asegure que “ningún miembro del equipo nacional femenino de fútbol de Irán salga de Australia mientras persistan temores creíbles por su seguridad”.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció este lunes que Australia habría acordado ofrecer asilo a parte del equipo. “Acabo de hablar con el primer ministro Anthony Albanese, de Australia, sobre el equipo nacional de fútbol femenino iraní. Está en ello. Ya se han ocupado de cinco”, indicó Trump en su red social Truth, pocas horas después de haber instado a Australia a acoger a las jugadoras.
Trump añadió que “algunas, sin embargo, sienten que deben regresar porque están preocupadas por la seguridad de sus familias, incluyendo amenazas a esos miembros de la familia si no regresan”.
Irán busca regresar tras derrota
La selección iraní terminó su participación en la fase de grupos con una derrota ante Filipinas, y tradicionalmente los equipos eliminados se marchan pocos días después. Durante su estancia en la Costa Dorada australiana, la mayor parte de la directiva y las jugadoras se han mantenido en silencio respecto a la situación en su país, aunque la delantera Sara Didar compartió su preocupación por familiares y amigos durante el conflicto, conteniendo las lágrimas en una rueda de prensa.
La seleccionadora Marziyeh Jafari señaló que el equipo “quiere volver a Irán tan pronto como podamos. (…) Quiero estar con mi país y en casa… Estamos ansiosas por volver”, según citó la agencia AAP tras el último partido.
El debate sobre el himno nacional comenzó con el silencio de las jugadoras durante la derrota inicial ante Corea del Sur, interpretado por algunos como un acto de resistencia y por otros como señal de duelo. Posteriormente, el equipo cantó y saludó durante los himnos antes de perder 4-0 ante Australia y 2-0 frente a Filipinas.
La ministra de Asuntos Exteriores de Australia Penny Wong afirmó que el país mantiene su solidaridad con el equipo. “Ha sido realmente conmovedor para los australianos verlas en Australia, y (el equipo femenino australiano) intercambiar camisetas con ellas fue un momento muy evocador”, declaró Wong a la Australian Broadcasting Corporation. “Sabemos que este régimen ha oprimido brutalmente a muchas mujeres iraníes”.
La Casa Blanca también se sumó a la presión, publicando en X que Australia había “cometido un terrible error humanitario” al no ofrecer asilo a las jugadoras, y agregando que Estados Unidos las recibiría si Australia no lo hacía.
2001










