En los alrededores de un centro cívico de Córdoba, se podía ver a lo largo de este lunes a personas debatiéndose entre la ansiedad y los nervios mientras esperaban noticias de sus familiares que iban en alguno de los trenes siniestrados para pasar, a veces, al dolor y las lágrimas cuando conocían el fatal desenlace.
Lo que a primera hora de la mañana era aún esperanza en las noticias que podían llegar desde la localidad cordobesa de Adamuz, donde tuvo lugar el accidente, o desde cualquier centro sanitario, sobre los familiares de los que aún no tenían noticias, se fue convirtiendo en desesperanza y dolor a medida que pasaban las horas.
Para mitigar estos sentimientos acudieron al centro Cívico de Poniente un grupo de psicólogos que, a lo largo de toda la jornada, atendieron a las personas que allí se encontraban sin tener noticias de sus familiares.
Tal fue el caso de una mujer que se acercaba a los medios de comunicación sin querer dar mucha información pero que reclamaba ayuda para dar con su pareja, un cardiólogo en el Hospital de La Paz, en Madrid.
Nos contaba a los periodistas que una persona con su mismo nombre había sido trasladado en una ambulancia hasta Córdoba pero que después nadie daba señales de él.
El accidente entre trenes en Adamuz
Casos como este son los que Ignacio Romero, psicólogo del equipo de respuesta inmediata ante emergencias de Cruz Roja, trató durante toda la jornada.
Romero explicó a los periodistas que los psicólogos están ayudando a «empezar a manejar la situación que viene después» cuando reciben información del familiar del que no tenían noticias.
En su opinión, «lo importante» es que las familias «se encuentren acompañadas» en estos momentos «tan duros» como los que están viviendo desde la noche del domingo en que se produjo el accidente entre un tren Iryo que descarriló en Adamuz al mismo tiempo que por la vía de al lado circulaba un Alvia en sentido contrario contra el que impactó.
El centro cívico se encontraba acordonado por la Policía Local y la Policía Nacional desde primera hora de este lunes para evitar que se molestara a las familias allí reunidas.
Porque en los alrededores se congregaron medios de comunicación de todo el mundo.
Este despliegue informativo con continuas conexiones en directo pone de manifiesto las dimensiones de este accidente, con, hasta ahora, 41 víctimas mortales y 122 heridos, de los que 39 continúan hospitalizados.










