A casi dos meses de la reunión del gobierno con el sector automotor de Venezuela, en la que se prometieron “todos los esfuerzos” para que la empresa privada garantizara el inventario de repuestos y autopartes, la realidad sigue siendo la misma en las tiendas de baterías de Ciudad Guayana.
Colas desde la tarde del día anterior, pernoctas, madrugares y la eterna paranoia colectiva ante el acecho del hampa, demuestran el fracaso de acuerdos superficiales que siguen sin satisfacer la demanda de los ciudadanos.
Verse sorprendido por el agotamiento de la batería del vehículo significa invertir más de 12 horas en colas para adquirir -con suerte- el acumulador de energía a precio regulado, pese a que hace dos meses exactamente el Ejecutivo anunció que iba a tomar medidas para desarrollar la industria del caucho y las baterías y elevar la producción.
Como en meses previos, las colas a las afueras de las sucursales de la Duncan en Puerto Ordaz son diarias y las personas se ven en la obligación de dormir en sus carros -en cola- para lograr un número que permita el cambio del equipo.
León consiguió el número 42 este miércoles. Hizo cola desde las 7:30 de la noche del martes
Carlos León llegó a la cola a las 7:30 de la noche del martes y pasadas las 10:00 de la mañana de este miércoles aún esperaba para comprar una batería, con el número 42 en mano. “Uno corre el riesgo de ser asaltado durmiendo acá y queda encomendado a Dios con los vidrios a medio subir”, relató.
En el establecimiento reparten 70 números, de los cuales los primeros 35 son atendidos en la mañana y los siguientes en la tarde. “Para conseguir un número hay que llegar el día anterior, porque de madrugada ya están los 70 carros completos”.
“No sé hasta cuándo vamos a seguir con esta incertidumbre y agonía”, se preguntó.
Rosiris Alfonzo contó que llegó con su esposo pasadas las 7:00 de la noche del martes a hacer la cola. “Aquí dormimos con los vidrios abajo, turnándonos para estar pendientes y resguardándonos entre la misma gente de la cola”, expresó, al señalar que por la “diligencia” tuvo que perder un día de trabajo.
El 13 de enero funcionarios del Ejecutivo Nacional se reunieron con representantes del sector automotriz; en el encuentro admitieron no sólo las distorsiones debido a la falta de divisas y materias primas, sino también la disposición gubernamental de eliminar los cuellos de botella para estimular la producción de cauchos y baterías con miras, incluso, a la exportación. Empero, hasta ahora, los anuncios siguen sin cumplirse.












