Aunque el debate sobre los sucesos del fin de semana en Venezuela esté dominado por la narrativa política, sus impactos económicos pueden ser muy positivos. Conviene recordar que hasta el viernes 2 de enero el escenario era de máxima confrontación entre EE. UU. y Venezuela: sanciones más duras, incautación de buques petroleros y un fuerte efecto disuasivo sobre otros tanqueros. Ese contexto apuntaba a disrupciones en las exportaciones, eventual caída de la producción por acumulación de inventarios, altísima volatilidad cambiaria y presiones inflacionarias que podían derivar en hiperinflación en pocos meses.
Ese escenario cambió radicalmente este fin de semana. Las señales que estamos recibiendo en @ecoanalitica apuntan a un acercamiento entre EE. UU. y Venezuela, que podría traducirse en el cese de incautaciones, flexibilización de sanciones y restablecimiento de exportaciones petroleras y del flujo de divisas. De concretarse, implicaría menor presión cambiaria y estabilización de precios. Si Venezuela logró salir de la hiperinflación en un contexto de alta conflictividad, en un escenario de acercamiento el potencial es aún mayor.
Las primeras reacciones del mercado respaldan esta lectura: suben con fuerza las acciones de las principales petroleras —lideradas, como era de esperarse, por Chevron—. En @ecoanalitica
esperamos que este optimismo impacte positivamente los bonos de Venezuela y PDVSA, detenga la depreciación del dólar (incluso con posible apreciación) y contribuya a una mayor estabilidad de precios.
Por Alejandro Grisanti









