Hay un momento en el que la libertad deja de ser algo cotidiano y se convierte en un recuerdo. Una puerta que se cierra, un vehículo que espera, hombres que aparecen de repente y una pregunta que comienza a repetirse: ¿Qué va a pasar ahora?
El documental reconstruye una persecución que se intensificó después de las elecciones del 28 de julio de 2024. Para Perkins Rocha, aquel momento marcó un punto de inflexión: “Después del 28 de Julio, en el país empezó a sentirse un clima de rabia, frustración y de cierta agitación que poco a poco empezaba a brotar y paralelamente empezó a intensificarse la persecución y la búsqueda de personas ligadas al Comando con Venezuela”.
Los testimonios también describen las condiciones de quienes eran considerados cercanos a María Corina Machado. Según relatan, algunos fueron llevados a una celda conocida como “presurizada”, donde aseguran haber enfrentado condiciones de hostilidad y un trato dirigido a quebrarlos e intentar anularlos como seres humanos.
La persecución dejó de ser una amenaza lejana para convertirse en una experiencia personal. María Oropeza recuerda el miedo que sintió durante aquellos momentos: “Yo creí que me iban a matar. Si ya lo han hecho con otros, por qué conmigo no”.
En el caso de Dignora Hernández, la detención comenzó con una escena que en ese momento no alcanzaba a comprender. “Se acercaron unos hombres y unas mujeres y me hicieron lo que luego entendí en El Helicoide que se llama una ‘rueda de pescado’. Es decir, no me dejaban avanzar. En algún momento sentí zozobra e invertidumbre y duda de lo que estaba pasando. Después entendí que estaba siendo víctima del sistema al que me enfrentaba”, relata.
Después vendrían los interrogatorios, el aislamiento y la permanencia en centros de tortura. Los testimonios dan cuenta de condiciones extremas de reclusión, que incluían tener que dormir junto a ratas, una situación que los protagonistas describen como parte del trato utilizado para degradarlos y someterlos. El documental recoge también sus relatos sobre las condiciones que enfrentaron y las violaciones de derechos humanos que, según sus testimonios, sufrieron durante su encarcelamiento.
Para Henry Alviarez, sobrevivir a esa experiencia también implicó una batalla interior: “Viví un momento muy complejo que si uno no está fortalecido espiritualmente, se derrumba”.
Pero las historias de quienes aparecen en “Presos del régimen” no terminan en las celdas. También hablan de las razones que los llevaron a asumir la lucha por la libertad de Venezuela y de aquello que los sostuvo durante los momentos más difíciles.
Luis Tarbay explica que una de sus motivaciones fue precisamente el futuro de las próximas generaciones: “Al final nosotros tomamos la decisión pensando en el futuro, en nuestros hijos. Que ellos no tengan que pasar por esto que nosotros pasamos”.
Para Lourdes Villarreal, una de las frases que escuchó durante su cautiverio terminó convirtiéndose en un impulso para resistir: “Una custodia llegó a decirme: ‘tienes que sobreponerte. Lo que quieren ellos es que te autodestruyas. No dejes que te destruya el sistema’. Ahí dije que iba a luchar por mi hija, por salir de aquí”.
Los testimonios de Gabriel González, Freddy Superlano, Lourdes Villarreal, Luis Tarbay, Henry Salazar y Víctor Castillo completan el relato de hombres y mujeres que pasaron de la actividad política, sindical, gremial o social a convertirse en prisioneros del aparato de seguridad venezolano.
La esperanza atraviesa el documental como una declaración de resistencia. Porque detrás de cada secuestro, hay una historia; detrás de cada celda, hay una persona y detrás de cada testimonio, permanece la memoria de quienes fueron privados de su libertad durante uno de los episodios más duros de la persecución política en Venezuela.
“Trataron de encarcelar los sueños de todo un país, pero no fue suficiente”.
Esa frase resume el espíritu de “Presos del régimen”: una historia sobre quienes fueron privados de su libertad, pero también sobre quienes se negaron a permitir que el miedo, las celdas y la persecución decidieran el futuro por ellos.
“Presos del régimen” es la segunda producción audiovisual de Methodo, consultora latinoamericana especializada en investigación social, estrategia, creatividad y comunicación.
El documental sucede a “Narcoterroristas”, la miniserie que superó los 25 millones de reproducciones y fue emitida en distintos mercados de América Latina y Estados Unidos. Con esta nueva producción, Methodo vuelve a articular investigación, narrativa audiovisual y una mirada profundamente humana para preservar la memoria de las víctimas, amplificar sus voces y contribuir a que la persecución política y las violaciones de derechos humanos en Venezuela no queden reducidas a cifras ni sepultadas por el silencio.
“Para nosotros, dar visibilidad a todo lo que ocurrió en Venezuela —y a lo que todavía sigue ocurriendo— es una obligación moral. No se trata solamente de contar estas historias, sino de impedir que sean olvidadas. Escuchar a sus protagonistas y ayudar a que sus voces lleguen más lejos y nunca más se repitan le da sentido a nuestro trabajo y sobre todo a nuestras vidas”, afirmó Patricio Hernández, CEO de Methodo.
Nota de prensa








