Christian Cuartas, director ejecutivo de Parque Industrial Caucho, el nuevo nombre de la empresa, indicó que en el primer trimestre del año la planta producirá un promedio mensual de 25.000 neumáticos y proyectan superar los 75.000 en los últimos seis meses del año
La zona industrial de Los Guayos, en el estado Carabobo, vuelve a escuchar el estruendo de la maquinaria pesada, luego de conocerse la reactivación de la antigua planta de Goodyear años después de su cierre por crisis económica en Venezuela, marcando un giro en la gestión de activos industriales en el país.
Tras un silencio que comenzó en 2018, la nueva administración, ahora bajo el nombre de Parque Industrial Caucho, trazó una hoja de ruta ambiciosa para recuperar el terreno perdido.
De una planta que agonizaba antes de su clausura, se espera ahora una escalada de producción sostenida. Según explicó Christian Cuartas, director ejecutivo de la organización, el objetivo es ambicioso.
Indicó que «en el primer trimestre del año la planta producirá un promedio mensual de 25.000 neumáticos y proyectan superar los 75.000 en los últimos seis meses del año, con el apalancamiento de la inversión privada».
Este plan incluye una novedad estratégica que se basa en la fabricación de cauchos para motos, un mercado que «actualmente en su totalidad son importados».
Cicatrices del pasado
El camino para llegar a este punto no fue sencillo. La historia de esta infraestructura está ligada a la época dorada de Carabobo, cuando desde 1955 albergaba a gigantes como Ford y General Motors. Sin embargo, la crisis de la década pasada no perdonó a nadie.
En aquel diciembre de 2018, la casa matriz en Ohio fue tajante sobre los motivos de su salida. «Nuestro objetivo era mantener las operaciones, pero las condiciones económicas… lo han hecho imposible».
Ese cierre forzoso no solo dejó atrás naves industriales vacías, sino que «tomó por sorpresa a cientos de trabajadores que arribaron a la planta y encontraron que no estaba operando».
En sus últimos días de gestión trasnacional, la eficiencia se había desplomado: de un histórico de 10.000 unidades diarias, la producción apenas rondaba entre «1.000 y 2.000 unidades diarias, afectando la liquidez de la empresa».
Nuevo capítulo económico
La reapertura ocurre en un contexto donde el pragmatismo parece ganar terrenofrente al control estatal absoluto. Aunque en su momento el gobierno tomó las instalaciones tras calificar el cierre de ilegal, los «varios intentos fallidos para reactivar la producción» bajo gestión pública obligaron a buscar nuevas fórmulas.
Hoy, la planta busca sacudirse el polvo de una era marcada por una «hiperinflación que en noviembre de ese año alcanzó una tasa anualizada de 1.299.724%». Con la mirada puesta en el mercado interno y la sustitución de importaciones, la antigua Goodyear intenta demostrar que, incluso después de las crisis más severas, la industria nacional puede volver a rodar.
Con información de AP









