¿Qué son los pulmones y para qué sirven?

¿Qué son los pulmones y para qué sirven?

¿Qué son los pulmones?
Los pulmones son dos órganos de gran importancia para el funcionamiento de nuestro cuerpo debido a que se encargan de una parte fundamental en la respiración.

La respiración consta de una fase de inspiración, en la que se introduce el aire hacia los pulmones y otra de espiración, en la que se expulsa el aire desde los mismos. Ambos procesos requieren de la actividad de los músculos de la respiración, entre los que resalta el diafragma, el cual separa la cavidad torácica de la abdominal.

Los pulmones se encuentran en nuestra cavidad torácica o “pecho”, a ambos lados del corazón, y se comunican con el exterior, a través de la vía aérea o conductos que permiten el paso del aire hasta y desde los pulmones. El pulmón izquierdosuele ser un poco más pequeño que el derecho, debido a la posición que ocupa el corazón mayormente de ese lado, y se divide en dos partes anatómicas o lóbulos: superior e inferior; mientras que el pulmón derecho se divide en tres lóbulos: superior, medio e inferior.

La vía aérea está conformada en su porción superior por la nariz, la cavidad oral y la faringe; y en su porción inferior por la laringe, donde se localizan las cuerdas vocales, la tráquea y el árbol bronquial.

Este último está constituido por los bronquios, con múltiples divisiones, haciéndose cada vez más pequeños hasta medir uno o menos de un milímetro de diámetro, definiéndose entonces como bronquiolos. A su vez, en el extremo distal de los bronquiolos encontramos estructuras redondeadas muy pequeñas llamadas alvéolos, los cuales constituyen una parte estratégica de los pulmones para desempeñar su principal función.

Es en nuestros alvéolos donde se realiza el intercambio de gases: la sangre recibe el oxígeno del aire que respiramos y se distribuye por todo el cuerpo gracias a que es bombeada desde el corazón y, a su vez, se elimina el dióxido de carbono (tóxico en altas cantidades) que llega desde los órganos y tejidos de nuevo a los alvéolos.

El desarrollo de los pulmones comienza dentro del útero de la madre y su crecimiento continúa hasta los 20-25 años, donde alcanzan el máximo de su función pulmonar, es decir, la capacidad de los pulmones para mover y procesar aire de manera eficiente. Posteriormente, suele disminuir su función a partir de los 35 años, a mayor o menor velocidad según la presencia de factores externos dañinos como el consumo de cigarrillos.

El conocer acerca de nuestro sistema respiratorio y cuidar de nuestros pulmones, procurando mantenerlos sanos en todo momento, es crucial para garantizar su correcto funcionamiento y no desencadenar enfermedades respiratorias que puedan conducir a problemas críticos para nuestra calidad y expectativa de vida.

¿Cómo podemos cuidar nuestros pulmones?

Evitando la exposición al humo del cigarrillo. En primer lugar, se debe dejar de fumar cualquier tipo de cigarrillo (convencional, electrónico, pipa de agua o cachimba, etc.), así como también alejarse de ambientes donde se permita fumar. En el caso de tener familiares o conocidos fumadores, se debe evitar que fumen en espacios compartidos como el hogar, vehículos de transporte o en el lugar de trabajo.
Evitando zonas de alta contaminación ambiental, debido a la exposición a partículas nocivas en el aire. Se recomienda realizar actividades al aire libre, en lugares rodeados de naturaleza y con buena calidad del aire. También debemos evitar que el aire de nuestros hogares esté sobrecargado de partículas de polvo, moho, alérgenos como plumas de pájaros, humo de la quema de leña para cocinar o como calefacción, gas radón o de productos de limpieza fuertes, entre otros.
Manteniendo un estilo de vida saludable a través de una buena alimentación, incluyendo frutas y vegetales que aporten vitaminas a nuestra dieta, un buen descanso nocturno y la realización de ejercicio regularmente.

Utilizando el equipo de protección requerido durante nuestra jornada laboral, como por ejemplo las mascarillas, que nos protegen de la inhalación de partículas dañinas contaminantes, incluyendo microorganismos como virus, hongos y bacterias. Por otra parte, se ha recomendado el uso de las mascarillas fuera del ámbito laboral, sobre todo en centros sanitarios, en las personas vulnerables con mayor riesgo de contagiarse y padecer enfermedades respiratorias graves. También es importante recordar que hay que evitar el contacto prolongado con materiales como el amianto (asbesto o uralita) y el polvo de sílice.
Siguiendo las recomendaciones de tu médico acerca del cuidado de tus pulmones. En el caso de padecer una enfermedad de los bronquios o pulmones, es imprescindible cumplir con la medicación indicada, destacando el buen uso de tus inhaladores.
Acudiendo a tus visitas médicas de control, por motivo de rutina o seguimiento de una patología pulmonar.
Cumplir con todas las vacunas recomendadas por edad y antecedentes patológicos. Es importante destacar vacunas como la antigripal anual, contra el neumococo o contra la COVID-19.
Dile NO al cigarrillo y a todas sus variantes… tus pulmones merecen aire puro.

 

Por: Yuliana Pascual-González1

 

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