La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica, de origen multifactorial, que afecta la piel y articulaciones. Está asociada a manifestaciones autoinmunes, el estrés y trastornos cardiometabólicos como sobrepeso, colesterol y triglicéridos altos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), su prevalencia oscila entre 1% y 3% de la población en general.
Se caracteriza por la presencia de lesiones cutáneas de color rojizo con descamación abundante, distribuidas de forma simétrica en varias zonas del cuerpo, las cuales producen picor y tienden a reaparecer después de un período de aparente curación, deteriorando la calidad de vida de las personas que la desarrollan, explicó la doctora Rosanelly Roye, médico internista y dermatólogo del Instituto Diagnóstico de Caracas y Urológico san Román.
Formas de Presentación
En un mismo paciente pueden darse distintas formas de presentación de la psoriasis:
-En placas: Como su nombre lo indica, se manifiesta en forma de placas y es la más común. Se presenta en un 75% de los pacientes
-En gotas: Las lesiones son pequeñas y numerosas (miden menos de 2 centímetros) y están distribuidas de forma irregular por todo el cuerpo, como una salpicadura.
-Invertida: Las placas suelen ser más rojas y menos descamativas. Se localizan en axilas, ingles, debajo de los pechos o entre las nalgas.
-Eritrodérmica: Es una forma grave de psoriasis que afecta casi toda la superficie cutánea.
-Pustulosa: Es una complicación grave y poco habitual en la que aparecen áreas de pus no infeccioso, sobre las placas.
Las zonas más propensas a presentar estos síntomas son: codos, rodillas, miembros inferiores, cuero cabelludo, tórax y abdomen, aunque en algunos casos pueden aparecer en las palmas (manos) y plantas (pies) e incluso en zonas de flexión. “La psoriasis también se relaciona con lesiones en las uñas y hasta un 40% de los pacientes pueden ver comprometidas sus articulaciones”.
La especialista informó que esta condición aparece con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, aunque puede observarse a cualquier edad, incluso en niños y adultos mayores. Se presenta de forma similar en pacientes de ambos sexos y la severidad de los síntomas suele ser mayor en pacientes obesos, en quienes es menor la respuesta al tratamiento.
Los pacientes con psoriasis tienen una predisposición genética y en algunos casos, antecendentes familiares. Los factores desencadenantes más importantes son: infecciones bacterianas (Estreptococo y Staphilococcus aureus), virales (VIH), micóticas (Cándida sp), el uso de algunos fármacos (litio, betabloqueantes y antimaláricos), tabaquismo, alcohol, estrés y otras alteraciones psicológicas.
Diagnóstico y tratamiento
La doctora Rosanelly Roye explicó que el diagnóstico de esta patología debe hacerlo un médico dermatólogo, a través de los signos clínicos, los síntomas y la realización de una biopsia de piel para su estudio histopatológico, que es un examen macro y microscópico de los tejidos obtenidos y preparados.
El tratamiento depende de la severidad de la enfermedad, la cual se mide a través de un índice denominado PASI, en leve y moderada a severa. Desde el punto de vista farmacológico, la primera línea de medicación para la psoriasis leve, incluye los esteroides tópicos y la fototerapia.
En cuanto a la moderada a severa, Roye indicó que “es menester reducir la inflamación sistémica, por lo cual son necesarios medicamentos administrados vía oral, intramuscular, subcutánea o endovenosa”. “…El objetivo del tratamiento es mantener al paciente libre de lesiones cutáneas el mayor tiempo posible, detener la progresión de la enfermedad articular y evitar el desarrollo de comorbilidades asociadas, entre ellas, las metabólicas”.NP
LR