Playas de Vargas más críticas cada vez

Playas de Vargas más críticas cada vez

En Vargas, como en el resto del país y bajo el impulso de Fudena, se celebra hoy el Día Mundial de las Playas, una acción ambientalista que busca sembrar conciencia y colaborar a través de la activación de grupos voluntarios con la recolección de desechos que son dejados en las costas.

 

La jornada es significativa para la entidad costera, que es después de Carabobo, es el estado donde se registra mayor recolección de desechos, promediados en poco más de 20 toneladas cada Día de las Playas, durante los últimos tres años.

 

Pero no sólo los desechos sólidos contaminan los 120 kilómetros de costa varguense. «En Vargas conseguimos tres fuentes de contaminación: la basura, el bote de escombros y la inadecuada descarga de aguas servidas en el mar. Los tres ocasionados por la falta de cultura ambiental en los temporadistas, la inexistencia de planes para contrarrestar este comportamiento y la ineficaz actuación de las autoridades nacionales, regionales y municipales. Jornadas como la de mañana (hoy) son importantes, pero la contaminación persiste porque no se trata de un problema coyuntural, sino estructural» expone el especialista ambiental Winston Morales.

 

El experto advierte que en el caso del litoral central los planes de inversión, desde 1999 se concentraron en la recuperación de los balnearios, más no de la red de tratamiento de aguas residuales, ni en el fortalecimiento de estructuras adecuadas para la disposición y manejo de los desechos sólidos que generan los visitantes de los balnearios.

 

«Sólo en Vargas, en la jornada de 2012, se recolectaron 21.702 kilos de basura y a nivel nacional 211 toneladas, cifras aun muy elevadas y que hablan del bajo compromiso que se tiene por preservar el medioambiente» comenta la docente de la Universidad Marítima del Caribe Lya Neuberger, una de las coordinadoras regionales del Día Mundial de las Playas.

 

La falta de conciencia ciudadana expone a los usuarios a enfermedades y a la fauna marina a la extinción. «Una botella de plástico puede sobrevivir más de una década en el mar o en la arena. Lo mismo una bolsa de plástico arrojada en la costa, un gran enemigo de delfines, ballenas, tortugas marinas o cardúmenes de peces. Una sola playa afectada por el bote de escombros puede perjudicar por lo menos otras quince gracias a los efectos de las corrientes marinas. Lo mismo ocurre con las aguas servidas. Quizás la tubería caiga en una sola bahía, pero la presencia de coliformes fecales y totales (bacterias de agua), también se esparce por toda la costa del litoral. Quienes usen esos balnearios se exponen a enfermedades en las mucosas e infecciones en ojos, oídos y piel» explica el activista ecológico Héctor Pérez.

 

Para Pérez es evidente que el Estado no ha querido confrontar esta realidad. «Emiten un listado de playas No Aptas, pero esas son las más visitadas por los bañistas. No hay ni una identificación o advertencia al usuario. En el caso de las Aptas, estas no están libres de coliformes fecales o totales, sólo que presentan una cantidad que puede ser soportada por el ser humano, más no implica que esté libre de agentes contaminantes».

 

Los consultados concuerdan que los focos contaminantes (aguas servidas, desechos sólidos y escombros) son generados por tres variantes que no han podido ser vencidas: falta de conciencia ambiental, inexistencia de espacios adecuados para la disposición de escombros o desechos y la ausencia de políticas públicas para contrarrestar las dos primeras.

 

«A pesar del panorama poco alentador, nos conformamos con que cada persona recoja los desechos que produce en la playa. Eso puede hacer la diferencia», advierte Pérez.

 

Fuente EU

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