Por último están los monarcas sin poderes, como en Noruega, Suecia, España, Reino Unido y varios más.
La mayoría de la funciones de estos reyes son simbólicas, como participar en actos ceremoniales en el nombramiento del gabinete de ministros y el primer ministro, ya elegidos por el parlamento, también pueden ejercer como jefes de un órgano consultivo para discutir leyes antes de ser aprobadas por el congreso.
Esta clase de reyes tienen tareas leves en el Estado, por ejemplo, el rey de España Felipe VI, según la Constitución, puede intervenir en la sanción y promulgación de leyes, ordenar el derecho de gracia, nombrar a diversos cargos de Estado, tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadas y más.
Estos monarcas no precisamente cumplen una responsabilidad nula, pues tienen labores dentro del Estado, sin embargo, gran parte de las funciones políticas son conferidas al parlamento y jefe de Gobierno.