Vientos de abril
abril 2, 2013 9:58 am

No hay manera de sortear el abismo que se abrió entre los venezolanos cuando un sector arremetió contra la Constitución; contra un Gobierno democrático electo por el pueblo. Sobre la legitimidad del presidente Chávez no cabía la menor duda, salvo la promovida por la derecha, grupos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, con apoyo del gobierno de Bush y participación de la misión Militar de USA instalada en Fuerte Tiuna y en los componentes de la Fuerza Armada. La conjura que activó la desestabilización a través de los medios contó, a la vez, con la inhibición cómplice de los factores democráticos opositores que cedieron al chantaje de los golpistas.

 

La conspiración de abril de 2002 culminó con el golpe del 11 de ese mismo mes, lo cual se explica por el carácter antidemocrático de la oposición venezolana. De ese ADN que conserva, producto del debilitamiento del sector democrático; de la línea que le impone el fascismo criollo en sus expresiones políticas, económicas, financieras y los dictados de Washington.

 

2º.) El 11-A arruinó la posibilidad de adelantar un proceso de democratización del país con profundos contenidos sociales y participación popular. Lo ocurrido entonces, visto en la perspectiva de una década, confirma que el modelo de la revolución bolivariana no contó para su evolución pacífica con la percepción inteligente y democrática del estatus político, económico y social desplazado del poder.

 

En vez de asimilar el cambio; de aceptar que la fuerza que lo reemplazó tenía el compromiso de cumplir el programa de gobierno que ofreció en la campaña electoral del año 98; que estaba planteada una nueva institucionalidad a la luz de la Constitución que el pueblo aprobó en referéndum, tomó el atajo de la desestabilización. Guardando distancia en los casos que voy a comparar, el fenómeno reeditó lo que sucedió a partir del 18 de octubre de 1945, cuando la estructura que dejó en pie el gomecismo, incapaz de promover cambios importantes, generó la asonada.

 

Hay diferencias importantes, entre otras, que el Gobierno de Chávez era producto de un veredicto popular en las urnas electorales y no de un golpe con participación de militares y civiles. Pero la reacción de los desplazados de la época tuvo similitudes en el rechazo a los tibios cambios sociales y políticos que, en el plano argumental, facilitaron la reacción militarista del 24 de noviembre de 1948 contra el gobierno de Rómulo Gallegos.

 

3º.) La oposición venezolana está en mora respecto a la explicación, sincera y profunda, que tiene que darle al país sobre su comportamiento en abril de 2002. No solo por el golpe alevoso del día 11, sino por el oprobioso guarimbeo del que fue víctima la ciudadanía. Del traidor montaje militar de plaza Altamira. De la inefable conducta que echó por tierra la posibilidad de diálogo —al que convocó Chávez en insólita demostración de voluntad cívica después del golpe—, debido al hecho de que los derrotados en la aventura liderada por Carmona ya estaban montando el criminal sabotaje de la industria petrolera. Hasta ahora, salvo contadas excepciones, lo que impera en ese sector es la revancha, el odio, la repetición del formato. Nada lo disuade: todo lo atornilla en esa actitud demencial.

 

Las derrotas sufridas en todos los frentes, militar, electoral, político, ideológico, más bien los radicaliza. Ante el fracaso político-electoral del 7-O y 16-D de 2012, reaccionaron con más agresividad y más reiterativos en el mensaje catastrofista. Incluso, más convencidos de que no tendrán éxito por la vía electoral y que, por consiguiente, lo que se impone es desestabilizar mediante el bombardeo mediático, y su objetivo final, el golpe del tipo que sea.

 

4º.) Hay presagios para este abril de nuevos vientos tempestuosos. La cita para el evento cívico del 14-A está amenazada por la intención desestabilizadora de una oposición que no termina de colocarse a derecho. Que no respeta las reglas de juego. Que no resiste la tentación totalitaria que la mueve. Sostengo que no lo hace porque se sabe derrotada una vez más —cuando se abran las urnas el día señalado—, sino porque carece de talante democrático. Porque los factores que internamente la controlan están conformados, orgánica e ideológicamente, para lanzarse a la aventura cuando sus planes no se dan y no para competir democráticamente.

 

La bestial ofensiva contra el CNE; contra sus rectores —en particular su presidenta, Tibisay Lucena—; contra el sistema electoral como tal; la campaña mediática de descrédito de los comicios, tanto en el país como en el exterior; las declaraciones de líderes descalificando el proceso y alentando a grupos estudiantiles para que usen la violencia; o la denuncia, desde ahora, de un fraude del Gobierno, deja al descubierto una política que coloca la situación —ahora con menos fuerza, pero con igual intención—, en aquel otro abril de tan ingrato recuerdo.

 

5º.) Capriles —y la política que él representa—, está derrotado. No porque lo digan las encuestas, como ya ocurrió el 7-O y no lo quiso creer, lo cual lo llevaría a arremeter contra las encuestadoras, sino porque su candidatura es una impostura. Entonces, ¿qué harán, tanto él como los radicales que lo rodean? ¿Aquéllos que le metieron en la cabeza que las recomendaciones del “rey de las campañas sucias”, J.J. Rendón, lo salvaría apelando a la diatriba? Abril es mes pródigo en eventos de diversa naturaleza, ejemplo: golpes y contragolpes. El 14-A de 2002 está inscrito en la historia como prueba inequívoca de la capacidad del pueblo para impedir la traición. Aquella vuelta de Chávez luego de la felonía se repetirá el próximo 14-A. Convertida en millones.

 

Claves secretas

 

• Angustia al candidato opositor y al Comando de Campaña, que la ayuda financiera no fluya de acuerdo a los ofrecimientos. La de los empresarios criollos comprometidos, porque como ellos mismos dicen, “no le ven el queso a la tostada”. Los resultados de las encuestas son un poderoso disuasivo…

 

• Lo que supuestamente aportarían empresarios colombianos, tampoco llega. Los inhibe la misma impresión y el consejo de Santos alertando que pudiera verse afectada la relación con Venezuela por “cometer pendejadas”…

 

• De EE UU de donde proviene la mayor tajada, hasta ahora hay poco. Chorrea es en efectivo, vía Curazao y Aruba, detectada por las autoridades. Además, todo indica que el corrupto Otto Reich, quien canaliza el subsidio, decidió retener el lomito con fines particulares y envía el pellejo…

 

• A un exgobernador de oposición le cancelaron la visa norteamericana. No puede justificar depósitos por 22 millones de dólares en bancos de Florida. Hasta ahora no la consigue en Costa Rica. La solicita en Dominicana donde tiene fuertes inversiones…

 

• El concejal Guevara (MUD) llamó rata al almirante Molero, ministro de Defensa. ¿Se imaginan la reacción de los titulares de ese despacho en tiempos de la IV ante igual agravio?…

 

• Con productos químicos activistas opositores tiñeron de rojo y dañaron fuentes de numerosas plazas públicas: aporte creativo a la campaña electoral de Capriles…

 

• Al excelente artista Roque Valero lo lapidan los energúmenos de la oposición por apoyar a Maduro. Las amenazas involucran a su familia. Otro aporte del mismo sector a la campaña.

Fuente: Panorama