SOS Cubazuela

SOS Cubazuela

«A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro». Gilbert Keith Chesterton (1874 – 1936), escritor y periodista británico, agnóstico converso al catolicismo.

 

Según la Conferencia Episcopal Venezolana, hay más de 9 millones de venezolanos que viven en pobreza extrema. En el documento salido hace dos días de los hornos de la jerarquía católica «lamenta» que el diálogo iniciado en febrero entre el gobierno y la oposición (teniendo por cierto como testigo de excepción al Nuncio Apostólico) no encontrara caminos para «superar la conflictividad e ingobernabilidad».

 

Y esa es la situación: la mesa de diálogo – acción civilizada para mediar en un conflicto antes que se torne en bélico- no podía cumplir los fines esperados porque el gobierno estaba como Diosdado: con el mazo dando. Mientras el heredero hablaba engañosamente de paz, sus contingentes armados, militares, policiales y colectivos, le caían a plomo, palo y gas a las protestas, pacíficas o no tanto. El gobierno jamás ha querido darse por enterado que la protesta es de una sociedad hastiada de problemas domésticos y no de un partido político que quiere darle un golpe o magnificar al interfecto.

 

El gobierno además quiere creer y hacer creer a sus seguidores que las protestas son obra de un enemigo político desestabilizando. Ese es el cuento que echa a otros gobiernos y organismos internacionales, tomando el papel de víctima. Para dar sustento a su versión, ordena a sus fiscales y jueces que enjuicien a los protestantes y a las cabezas visibles, dándole carácter delictivo y sancionable a un acto perfectamente legal.

 

Por eso está preso Leopoldo, por eso quieren encarcelar a María Corina, líderes de La Salida, un movimiento de protesta en la calle ( siempre con la palabra «pacifica» por delante)que ha movilizado a la sociedad civil a salir públicamente para exigir asuntos que deberían ser atendidos por cualquier gobierno: seguridad, servicios, infraestructura, transporte, seguridad jurídica, respeto a las libertades, a la propiedad y a los derechos inherentes a una democracia que se precie de tal.

 

Pero la agenda ideológica ha privado por encima del respeto a la libertad de los venezolanos y ha resquebrajado las estructuras económicas del país. Una revolución sale muy cara y más aún cuando una banda de corruptos que medra en el poder chupa sin contraloría alguna los recursos nacionales. Mientras Venezuela se empobrece y retrocede al siglo XIX, los boliburgueses engordan sus cuentas con comisiones sobre la importación de comida y materia prima para un país hundido en la miseria por una revolución inventada por un planetario, cuya muerte ha dejado a sus sucesores en un piélago de incertidumbre y luchas intestinas para disputarse a dentelladas lo que queda del desastre.

 

 

Ya he explicado en otros escritos las cuentas en rojo de PDVSA, porque la estatal está quebrada, con su producción en niveles similares a los del 2003, después del paro del país, y endeudada hasta los tuétanos, con su producción comprometida a futuro hasta el 2025. No tengo que alegarles esto, la mejor prueba de la quiebra de PDVSA es que el país no tiene dólares, le debe a cada santo una vela, no le paga a las líneas aéreas, a proveedores ni a importadores.

 

Y encima de ser un maula, es grosero y exigente, quiere chantajear con lo poco que le queda a sus acreedores. El cuento de que Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del planeta (algo por cierto no probado) ya no le sirve: si el régimen quiere comprar en el exterior debe pagar por adelantado. Y aún así, el general que negocia pide su «mordida» (Bertin Osborne dixit).

 

 

El que se sienta en Miraflores por ahora parece medio entender que el piso se le está moviendo debido a la severa crisis económica. Sus camaradas no le dejan dormir, a su alrededor todos conspiran por tener una parcela más grande de poder. El policía lo enloquece susurrándole historias de magnicidio y golpe que dan pesadillas al pobre. Así que decidió mover la mata: sacó al «monje» de las finanzas, cambió un par de ministros y eso sí, ni de broma tocó a la ministro (amiga de Raúl) ni a algunas piezas clave de Diosdado. No hay que revolver ese cacure.

 

Anunció una reforma del estado y su pieza fundamental es un cubano llamado Orlando Borrego, quien fue funcionario al mando del Ché Guevara, para «hacer un diagnóstico del funcionamiento de la administración pública», nada menos. Muchos ven esto como el paso final de integración de «la patria grande», que llamaba el finado. Es decir, Venecuba. O Cubazuela, como gusten.

 

Para que vean los mal que está la situación económica, el propio todopoderoso Rafael Ramírez (de quien se dice que saldrá pronto del gobierno aunque otros lo candidatean a la vicepresidencia) ha reconocido que hay que enderezar el rumbo. Desde hace tiempo se sabe de la asesoría de un grupo financiero francés, que por cierto organizó la reunión de Ramírez con 50 inversionistas en Londres recientemente. Al parecer este mismo grupo estaría renegociando la deuda externa y los bonos de la república que están por vencerse.

 

La conexión francesa no llega hasta allí. El finado botó del país a los colombianos de la cadena de hipermercados Éxito, pero no a sus socios minoritarios franceses de la cadena Casino, que ahora se encuentran negociando con el gobierno (billete por delante, claro) la importación de toneladas de comida para la red Mercal y Casa. Este trato se acaba de cerrar, por la urgencia del gobierno en abastecer al país, problema principal que aviva la protesta.

 

Pero si algún gesto del gobierno podría verse como un signo alentador que mejore la economía, todo ello se ve destruido por el empeño en la ideologización comunista. La indignación en el reciente desfile del 5 de julio por el desfile de la bandera cubana y los honores al finado por encima de los honores a los próceres de la fiesta patria, la grosera politización al servicio revolucionario chavista de la Fuerza Armada, las continuas afrentas a la democracia y a las libertades políticas, hacen inútil cualquier intento de mejora del gobierno.

 

Seguirá con pañitos calientes, empobreciendo a Venezuela y a los venezolanos, haciendo que huyan en estampida de un país que cada vez se cierra más al mundo y a las oportunidades. Pero cuando la inflación y la revolución harten a este pueblo, cuando la injusticia sea insoportable, cuando la vida se reduzca a su mínima expresión, cuando Venezuela toque fondo, será el momento extremo de las decisiones. Y ninguno de los disfraces ideológicos o bélicos con los que han controlado al pueblo funcionará. Sólo lo hará ese diálogo que la sabia Iglesia Católica recomienda, no como un mecanismo para apaciguar protestas sino como una «agenda visible» de entendimiento y sensatez.

 

Charitorojas2010@hotmail.com

@charitorojas

 

AQUÍ ENTRE NOS

 

*La situación de los servicios en Carabobo tiende agravarse. En la última semana los apagones han sido continuos. Se va la luz por 4 horas en el caso de los programados y en los inesperados hay sectores del estado que pasan hasta 26 horas sin electricidad. Y esto sucede en urbanizaciones igual que en barrios o en pueblos. Los trabajadores de Corpoelec hablan a los usuarios con la verdad: no tienen transformadores, cables, vehículos, repuestos y andan furiosos por los incumplimientos de la compañía al contrato colectivo. Todo está centralizado y los pedidos de repuestos deben hacerlos a Caracas y esperar a que se dignen responder. «No hay solución a la vista, esto va para peor, acostúmbrense o protesten», dijo un dirigente sindical.

 

* En cuanto al agua, Hidrocentro ha publicado en su página web lo que cínicamente llama «Plan de Abastecimiento 2014», que no es más que un plan de racionamiento que condena a todo el estado Carabobo a la sequía gracias a la ineficiencia y desinversión de la estatal hídrica. Con los embalses llenos, Hidrocentro, incapaz de potabilizar con su obsoleta planta aguas salinizadas y descompuestas, pretende con tal plan suministrar por cuentagotas el vital líquido; en algunos sectores solo accederán por uno o dos días al servicio. Eso sí, las facturas ni de Corpoelec ni de Hidrocentro, bajan, muy al contrario ya comienzan los incrementos anunciados.

 

*El mundo del arte produce dos noticias esta semana. La primera, una providencia publicada el 30 de junio por el Instituto de Patrimonio Cultural, adscrito a Min. Cultura, que declara como bienes de interés cultural de la República, toda la obra del pintor Armando Reverón. Esto ha hecho sonar las alarmas en el mundo del arte, porque se ordena reportar las obras a un registro nacional y si en un plazo de 8 meses no han sido inscritas , procederán a la incautación. Así, sin juicio ni indemnización a los propietarios de obras del pintor. Este procedimiento, a todas luces inconstitucional, ya está vigente y sienta un precedente que podría aplicarse a otros artistas nacionales, según temen quienes denuncian esta avanzada propia de regímenes totalitarios. Como en la Alemania nazi, pues.

 

*La otra noticia cultural es el regreso al país del cuadro de Matisse «Odalisca con pantalón rojo», robado del Museo de Arte Contemporáneo, cuando todavía se llamaba Sofía Imber, los primeros años de la revolución, cuando fue removido el personal especializado y los museos vivieron horas negras en su seguridad y conservación. La obra fue localizada en Estados Unidos y agentes federales la recuperaron, sin intervención alguna del gobierno venezolano ni de agentes criollos.

 

Ahora, cuando se han cumplido los trámites en USA para la repatriación de la obra valorada en 3 millones de dólares, la propaganda oficial tiene el descaro de decir «Otro logro de la revolución bolivariana». Deberían tener la decencia de reconocer la gestión del gobierno norteamericano y de sus agentes y darles a ellos las gracias que ahora se auto atribuyen. En Venezuela ni siquiera hay un juicio abierto desde hace 11 años que desapareció el cuadro, pese a que la participación de personal de seguridad en el robo fue reiteradamente denunciada.

 

*Los empleados de Fundaniño (antigua Fundación Alegría para los Niños), antes gerenciada por la Primera Dama de Carabobo y ahora no sabemos por quién, envían por correo un S.O.S, que según ellos no se atreven a publicar en las redes por la amenaza de que los boten : «los empleados de Fundaniño todavía no han cobrado la cestatiket y ni el aumento que ha hecho el presidente. Ayúdanos a difundir, gracias». Veremos si hay respuesta.

Hasta el próximo miércoles

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