Rísquez, ejemplo

Rísquez, ejemplo

 

 

 

Fecunda vida y larga para un hombre de su tiempo la del Doctor Francisco Antonio Rísquez, desde su nacimiento en Juan Griego el 10 de octubre de 1856 hasta su muerte caraqueña en 1941 como quien dice de la bahía donde el sol se pone con conmovedora belleza al Panteón Nacional, “donde guarda la Patria a sus grandes amores” en la palabra mejor de Andrés Eloy.

 

 

Doctorado por la Universidad Central y por la de Madrid, antecedente de la actual Complutense, médico humanitario, investigador científico, maestro, divulgador de la ciencia y las ideas educativas a través del periodismo. Sirvió con devoción a la salud de los venezolanos en su Margarita natal, en Barlovento, en Petare, en Caracas. Educador con gestión en todos los niveles desde el Colegio de La Asunción y la Junta de Instrucción Primaria en Petare, hasta alcanzar el rectorado de la UCV, su Alma Mater en 1935. El 14 de febrero de 1936, es la gigantesca manifestación que en Caracas abre el camino a una democracia con sentido social. Reprimida origina una marcha de protesta ante el Presidente López Contreras que la recibe. El Rector Rízquez la encabezó, acompañando a sus estudiantes y al pueblo caraqueño.

 

 

Esa trayectoria médica tan distinguida y exigente, su apego al estudio y el laboratorio, así como las demandas de su inquietud educadora, no lo separaron de la vida ciudadana. Fue diputado a la legislatura neoespartana, concejal de la capital en representación de Santa Rosalía, también Cónsul de Venezuela en Madrid y la Dirección de Higiene del Distrito Federal, porque el compromiso político es imperativo del patriotismo cuando la realidad de la que somos parte nos lo exige. Sacarle el cuerpo a esa responsabilidad es acto de egoísmo imperdonable en los hombres y mujeres de bien.

 

 

Desde el principio su idea de la medicina y la educación estuvo impregnada de sensibilidad social. Trabajará en la Cruz Roja Venezolana desde su fundación, promoverá los estudios de Enfermería en nuestro país, colaborará con J.M. de los Ríos en la fundación de la Clínica de Niños Pobres. Los órganos de prensa que dirige o anima lo dicen: “El Esfuerzo” en Margarita. “La Instrucción Popular” en Petare, “La Unión Médica” y el “Tributo a los Pobres” en Caracas.

 

 

Cuando se cumplen ciento sesenta y siete años del natalicio del Doctor Rízquez, vale la pena recordar a venezolanos como él. Nunca han faltado en este país de nosotros, tan poblado de problemas, voluntades y talentos dispuestos a servirle con excelencia.

 

 

 Ramón Guillermo Aveledo

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