Nicolás Maduro
junio 22, 2013 8:55 am

La forma y resultas del “Gobierno de Calle”, del presidente Maduro, es viva expresión del éxito gubernamental, en muy corto tiempo, por haberse sabido conjugar la formación ideológica legada por el Comandante Tejedor de la Patria, con esos conocimientos adquiridos en los estratos sociales que por siempre, han propugnado la inclusión y la justicia social. Estamos viendo en acción un gobierno que se nutre de las expresiones y sentires populares, y toma decisiones coyunturales de orden social para calmar la sed de necesidades de vieja data no satisfechas.

 

Simultáneamente, se están atacando problemas de orden estructural en procura de más pulcritud, seguridad personal y jurídica para acelerar y afianzar la ansiada economía productiva como sustento de nuestra soberanía alimentaria. Como fórmula de inmediata reacción para la captación de inversionistas y aceleración de una economía competitiva en el marco del Mercosur, se comienzan a estructurar las Áreas de Economía Productiva para aquellas regiones seleccionadas por su vocación y capacidad de adaptación para la generación sostenida de divisas.

 

Es asombrosa la forma y rapidez como el Presidente está recobrando los niveles de popularidad del presidente Chávez, dejando en la orfandad nacional e internacional a cuanto aventurero acarició la idea de la desestabilización por vía de la maledicente ilegitimidad. Se han quedado paralizados ante anuencia al presidente Maduro, en la comunidad internacional, sin excepciones, haciendo especial énfasis en nuestros hermanos del Río Grande hasta la Patagonia. Para nuestro Presidente no hay tema vedado, no está anclado en radicalismos, ni padece del complejo de los conversos.

 

Se sabe chavista, vale decir, su vida está dedicada a erradicar las odiosas diferencias sociales; a impulsar la educación de todos los venezolanos en procura de igualdad de oportunidades. Es un socialista que sabe que no existe camino previo; que el camino debemos hacerlo entre todos los venezolanos y extranjeros que nos acompañan; es amigo del diálogo directo, pero también es poseedor de esa especial percepción de sobrevivencia de calle para diferenciar entre la verdad y la viveza. Sabe oír y sabe rectificar sin apartarse de la esencia del Plan Patria donde tenemos cabida todos los venezolanos de buena voluntad.

 

Por José Vielma Mora