La primaria: un acto soberano de la sociedad civil

La primaria: un acto soberano de la sociedad civil

 

 

En la Venezuela gobernada por el madurismo, subclase del chavismo, cualquier acto convocado por la oposición es sometido a la amenaza, la persecución y el chantaje. Basta que los sectores opositores manifiesten su deseo de convocar una concentración, una marcha o, en este caso, la decisión de elegir el candidato unitario a través de la consulta popular, para que se activen todos los mecanismos de intimidación, violencia y coacción con los cuales cuenta el gobierno. Inmediatamente los opositores entran en el terreno de la incertidumbre: ¿podrá convocarse la marcha?; ¿hasta dónde la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional dejarán llegar a los manifestantes? La respuesta a esta clase de preguntas siempre queda en las nebulosas. Las autoridades responsables de despejar las interrogantes propician los rumores para mantener la confusión.

 

 

Con motivo de la primaria, la ambivalencia se ha exacerbado. Faltan menos de tres semanas para el 22 de octubre y nadie puede asegurar con total certeza que la votación convocada por la Plataforma Unitaria, bajo la rectoría de la Comisión Nacional de Primaria, se  realizará en esa fecha sin contratiempos, dentro del clima de normalidad democrática que prevalece en la mayoría de las naciones de América Latina  y el mundo occidental.

 

 

El Consejo Nacional Electoral, después de cinco meses de haber recibido una comunicación en la que la CNP solicitaba apoyo técnico, dio una respuesta tardía e insatisfactoria, en la que proponía el apoyo logístico a la cita, con la condición de que los comicios se realizaran un mes después de la fecha fijada. Necesitó casi un semestre para terminar diciendo –luego de que la CNP había solucionado un amplio conjunto de escollos- que estaba dispuesto a cooperar si la comisión se sometía al caprichoso  cronograma del organismo comicial. Por supuesto que la respuesta de la Plataforma Unitaria tenía que ser negativa. El nuevo CNE, en el cual prevalece de forma descarada el oficialismo, debía aparecer en el escenario para cooperar con el proceso de consulta, no para torpedearlo.

 

 

Frente a la categórica y lógica  réplica de la Plataforma Unitaria, a través de la CNP, el CNE presidido por Elvis Amoroso –verdugo de María Corina Machado, Henrique Capriles y Luis Superlano- ripostó en tono de chantaje que el organismo cúpula del Poder Electoral tiene la “competencia exclusiva” para organizar la Primaria. Esta forma arrogante de responder no es inocente, como nada de lo que hace el oficialismo.

 

 

La amenaza deja filtrar que si la Primaria no es con el CNE, el Tribunal Supremo de Justicia, órgano garante de la ‘legalidad bolivariana’, podría adoptar la decisión de suspenderla. De ese modo, el CNE le estaría transfiriendo al TSJ la responsabilidad  de abortar el proceso. La democracia quedaría preservada. El TSJ haría la corrección jurídica. Castigaría, ‘ajustado a Derecho’, a los díscolos opositores que no terminan de entender que el Estado constitucional bolivariano debe ser respetado. De paso, por allí se reactivó ese oscuro personaje llamado Luis Ratti, para insistir en que está esperando la respuesta del TSJ acerca de su impugnación a la primaria. La comunicación del CNE y la solicitud del señor Ratti podrían ser la oportunidad que el Poder Judicial está esperando para intervenir prohibiendo “legalmente” la convocatoria.

 

 

En esas zonas opacas se mueve el régimen. En este momento debe de estar sacando cuentas y planteándose interrogantes. ¿Cómo continuar negociando  con los opositores que fueron a México -con la mediación de Estados Unidos- sin tener que suspender la Primaria? ¿Se mantendrán operando en Venezuela Chevron y las otras empresas si el Gobierno decide acabar con la consulta opositora? ¿Qué ocurrirá con las sanciones internacionales si resuelve apretar las tuercas y darle una patada a la mesa?

 

 

De la ambigüedad y dilemas del régimen, la oposición debe tomar ventajas. La suspensión arbitraria de la Primaria debido a que la Plataforma Unitaria no acepta la participación del CNE, tendría un costo elevado para Maduro y su gente. Ellos saben que sus aliados internacionales pueden brindarles apoyo político, pero no financiero. La reciente visita de Maduro a China fue un fracaso económico. En 2024, el régimen necesitará dinero fresco para repartir. ¿De dónde va a sacarlo? En el horizonte solo se ve el negocio petrolero, en el cual Estados Unidos posee la clave.

 

 

Las complejas y exitosas elecciones en la UCV, donde se eligieron varios cientos de representantes a los organismos del cogobierno universitario, además de las autoridades rectorales y decanales, se realizaron sin la presencia del CNE. Así es que no resulta inevitable el apoyo de ese organismo para la primaria.

 

 

La única “competencia exclusiva” del CNE reside en garantizar la democracia protagónica mencionada en la Constitución. La Primaria representa un acto democrático soberano de la sociedad civil empoderada. El gobierno tiene que respetarla.

 

 

Trino Márquez

@trinomarquezc

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