Himno quieras o no
marzo 25, 2013 7:26 am

En escritos anteriores en este medio indiqué que la oposición venezolana en Henrique Capriles tenía el candidato hecho a la medida para enfrentar al gobierno y su aspirante Nicolás Maduro. En ese momento expuse que el gobernador del estado central Miranda con el 45% de los votos en su haber en las pasadas elecciones presidenciales era suficientemente conocido de los votantes y por consiguiente el indicado para una campaña de corto tiempo como la que nos han impuesto los ocupantes temporales de Miraflores.

 

Hoy les expreso que el capitalino tiene muchas posibilidades de ser el postulante más votado el próximo 14 de abril. Al ver las concentraciones de seguidores del mirandino, por lo corto de la campaña demuestran que la asistencia mayoritariamente es de espontáneos. En cambio, lo mismo no podemos formular de las citas de Maduro, quien a pesar de la avasallante utilización de los medios mediante las cadenas, nada significativo muestra en sus encuentros con los militantes. Este le saca el cuerpo a los espacio abiertos, entiéndase los mítines. Cree el ex canciller que las alocuciones obligadas le van a suministrar las papeletas que en el andar no muestra.

 

Es tal lo desacertado de su accionar que pudimos observar en el acto de graduandos para médicos integrales realizado este pasado viernes en Maracaibo, estado Zulia, luego de entonado el himno de Venezuela, anunciar el himno oficial cubano. En una escena que asumo de guión trataron de mostrar a varios presentes entonando la arengadora música, pero al notar que alrededor de las escogidas intérpretes los jóvenes profesionales se inhibieron de seguirle, en torpes movimientos de cámara audiovisual se concentraron en el “voluntario” bachiller. Escuchar el canto de la república cubana causó gran disgusto y pesar en el pueblo, que se siente mancillado por el uso indebido del glorioso himno de los hermanos en suelo patrio.

 

La presencia del embajador antillano en este acto no cumple con el requisito protocolar. Esto lleva la intención de acostumbrar ver la simbología cubana junto a la de Venezuela para así poder avanzar hacia la mancomunidad de naciones.

 

Esta iniciativa tiene sus antecedentes en la expresión velada del difunto mandatario Hugo Chávez: “Venezuela y Cuba son una sola”, aspiración repetida por Fidel y Raúl Castro. Apelar el candidato oficial a la división entre el pluralismo sembrando el odio tal como lo hizo su encumbrado, es un recurso que le traerá males difíciles de ocultar.

 

Corremos el riesgo, escuchen bien, que la mayoría gubernamental del CNE a pesar de los óvalos a favor de Capriles nos presenten como ganador al abanderado de la sociedad de cómplices existente en los poderes públicos. Un escrito reciente refiriéndose a la atención de la victoria me hace reflexionar en la necesidad y el compromiso que tiene el joven opositor en defender la conquista lograda. No creo que funcionario alguno vendrá a indicarle cortésmente que es el triunfador y por consiguiente el presidente. Hay que plantarse ante el país y exigir el traspaso que por mandato del soberano le corresponde, con la seguridad que nuestras fuerzas armadas no van a masacrar al pueblo por orden dada.

 

Todo ser aspira a prosperar bien a través de su iniciativa particular o de un salario cónsono con sus aspiraciones. Para saber que les espera a los hijos de la democracia en el futuro inmediato, he aquí las cifras que en materia de ingresos reales y egresos necesarios nos espera bajo el chavismo luego de catorce años. PDVSA, de manera engañosa, afirma que la producción de crudo está en el orden de 2.6 millones de barriles diarios. De acuerdo a los datos de la Agencia Internacional de Energía, la extracción real es de 2.1 mbd, los cuales a razón de 100 dólares el barril no cubren la carencia global.

 

Tales carestías están ubicadas en un poco más de los 50 mil millones de dólares. Esta obtención ubica al país con un déficit de unos 18 millones de dólares. Para equilibrar los ingresos con los egresos en bolívares, la población tiene que sufrir varias devaluaciones directas como la anunciada a 6.40 el dólar oficial, o disfrazadas con las subastas gubernamentales de divisas. Todo ello traerá más inflación, inseguridad personal y corrupción, amén del desabastecimiento y continua pérdida de puestos de trabajo.

 

A pesar de los recursos de los cuales dispone el ungido de Chávez es muy poca la emoción que despierta en el pueblo. Por el contrario, Henrique Capriles se siente que está en calle. Es nuestra esperanza; ojalá se empine ante la adversidad cuando le quieran escamotear el triunfo.

 

Director de Venenoticias.

 

Fuente: Nuevo Herald

Por Manuel Corao