Guerra económica
mayo 20, 2013 7:26 am

El pasado día martes, Nicolás Maduro declaró en la prensa nacional lo siguiente: «Hay una guerra para desabastecer al país de los productos necesarios, lanzar una inflación incontrolable e impedir el crédito internacional para Venezuela».

 

Estamos de acuerdo con esa afirmación, pero le agregamos que los responsables de esa guerra están en el Gobierno nacional desde hace 14 años y continúan en el gobierno de Maduro. Estamos sufriendo las consecuencias de una política económica contraria al interés nacional, dirigida desde el Ejecutivo con la asesoría del Gobierno cubano.

 

Este fracaso económico se produce en medio de la más grande bonanza petrolera de la historia y contando con el control político y apoyo de todos los poderes públicos. Sin embargo, estamos ante el riesgo de que se agrave, por cuanto la razón fundamental del fracaso es el intento de aplicar un modelo político y económico contra natura, que trata de copiar modelos viejos fracasados donde se ha tratado de aplicar y contrario al espíritu libertario del pueblo venezolano. Si la ceguera ideológica sigue impidiendo apreciar de manera objetiva la realidad económica, lamentablemente la situación va a empeorar.

 

Van a tratar de conseguir responsables y conspiradores donde no los hay porque están en Miraflores. O se rectifica o solo un cambio político puede darle solución a esta crisis económica de graves consecuencias sociales.

Este modelo se ha distinguido por irrespetar el derecho de propiedad, por confiscar empresas productivas, en muchas oportunidades como forma de persecución política; por perseguir a servidores públicos capacitados por pensar distinto, y le ha declarado la guerra a la producción nacional, para lo cual ha utilizado los ingresos petroleros de todos los venezolanos para apoyar la producción extranjera y quebrar a los productores nacionales, afectando fuentes de empleo, ya que nuestros productores de bienes y servicios, trabajando con costos de dólar libre, no pueden competir con los productores extranjeros, que reciben nuestros dólares preferenciales, lo que destruye de esta manera la producción nacional y los empleos que esta genera.

 

Solo una rectificación a fondo de esta política económica antinacional puede detener la marcha hacia el abismo económico al cual nos conduce el modelo en el poder. Ese cambio de rumbo debería comenzar por un apoyo contundente, con reglas claras y estables, a la producción nacional de bienes y servicios.

 

Fuente: La Verdad