Desde Rusia con amor
julio 10, 2013 7:24 am

“Para mentir son necesarios, la astucia del zorro, el coraje del tigre, la liviandad de los pájaros y la indeseable imbecilidad del hombre”. Enrique VIII (1491- 1547), Rey de Inglaterra.

 

El técnico de la CIA, Edward Snowden, acusado de revelar datos secretos de un programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional, sabía perfectamente lo que hacía y sus consecuencias. El que introdujera su teléfono celular en la nevera, para que le sirviera de “jaula de Faraday”, un aislante total, demuestra que no confiaba siquiera en aparatos apagados, pues se ha comprobado que nunca están totalmente desconectados.

 

Más allá de las consideraciones éticas o de las razones de Estado acerca de las acciones de espionaje de Estados Unidos, reveladas por el espía, lo cierto es que Snowden es un traidor. Traidor a sus empleadores, traidor a su país y muy posiblemente traidor a quienes le pagaron para que revelara tamaños secretos. Porque los traidores, después de que hablan y se revelan en público, son indeseables hasta para su familia.

 

En realidad, la última teoría respecto a las motivaciones del espía traidor, es que lo hiciera porque no aguantaba su conciencia. Si lo que hacían sus empleadores le molestaba o se sentía arrepentido de su complicidad, pues podía renunciar al trabajo, ir a un confesionario a lavarse las culpas y seguir callado su camino. ¿Qué ganó con la delación? Nadie, con excepción de los viscerales enemigos del “imperio”, lo considera un héroe. Pocos piensan que lo hizo por honor y parece que intereses monetarios privaron en su decisión, que al final se le fue de las manos. Quienes le pagaron probablemente lo consideraron peligroso y Snowden vio su vida en riesgo.

 

Nada tonto, buscó refugio en quien él consideraba enemigo nº 1 de su país: La China. Pero los asiáticos lo espantaron, no quisieron enfrentarse a quien ya es su socio en muchos negocios.

 

El espía entonces corrió hacia el enemigo tradicional: Rusia. Éstos ni siquiera lo dejaron salir del aeropuerto. Y allí permanece, como un paria, viviendo en un terminal como Tom Hanks en la película. Sin país, sin familia, sin pasaporte.

 

Entonces pensó en los enemigos latinoamericanos del imperio: Eran lo suficientemente oportunistas, lo suficientemente malcriados, lo suficientemente arrojados, en su fin último de enfrentar al imperio empuñando la soberanía como arma y la carencia absoluta de proporciones como aval. Otro refugiado, también revelador de secretos ajenos, Julián Assange, desde hace un año asilado en el pequeño apartamento del embajador de Ecuador en Londres por culpa de las filtraciones de seguridad mundial en su página Wikileaks, le aconsejó a Snowden que pidiera asilo a los pasionales presidentes de la izquierda latinoamericana, que no piensan en las consecuencias de tales acciones para los ciudadanos de su país sino que solo les interesa seguir la línea castrista del antiimperialismo, porque creen que así pasaran a la historia como héroes de la patria.

 

Pero allí se empezó a decantar el asunto: Ecuador dijo que lo estudiaría, pero en realidad no puede ni con el rollo de Assange. Nicaragua dijo como no, pero luego quedó calladita. Brasil dijo no de plano. Argentina no lo invitó a bailar tango. Pero Evo se lanzó como Robin Hood al rescate. Y salió trasquilado. Feamente, tratado como no lo debe ser un Presidente, por países europeos que sospecharon que el boliviano llevaba a Snowden en su avión y arriesgando la vida del Presidente, le prohibieron sobrevolar e incluso aterrizar en sus países. Deleznable acción que demuestra el temor de Europa de atravesarse en el camino de Estados Unidos.

 

Aquí es cuando interviene el muchacho venezolano. Noble él, arriesgado él, grandilocuente él. Poniendo el pecho (el de Venezuela, no el de él) para defender a un individuo que la mayoría de los venezolanos no sabe quién es. Arriesgando una incipiente reapertura de relaciones con el que era el primer socio comercial del país y que ahora lo ha convertido la febril imaginación revolucionaria, en un diablo con olor a azufre.

 

¿Y no es este el mismo Gobierno que puso preso al gringo que filmaba documentales en Venezuela, acusándolo de espía? ¿No se movilizó la Fiscal, los Ministros, la policía, para apresarlo por el grave delito de espiar las manifestaciones de la oposición venezolana? ¿Entonces Snowden, que sí es espía de verdad, es bueno porque traicionó al “imperio”? Son puntos no aclarados en esta confusa situación, en la que salimos de “pepa asomada”, como decía mi abuela, a ofrecer refugio a un traidor. Indudablemente, alguien aconsejó que nos trajéramos al gringo éste, que seguro sabe más de lo que ha dicho. Y se puede utilizar contra el imperio.

 

Los movimientos internacionales indican que nadie quiere meterse entre el Gobierno norteamericano y Snowden. Las protestas por los espionajes por parte de países como Brasil y Francia, son meros saludos a las banderas. Nadie quiere una crisis diplomática de advertidas consecuencias por culpa de un traidor. Nadie, menos el muchacho de la película venezolana.

 

Están vueltos un etcétera. El Presidente dice primero que le dará asilo político. Pero ¿cuál es el caso político que protagoniza Snowden?, a todas luces es un delito de lesa patria el que ha cometido. Después, en la misma frase quiso enmendar diciendo que era un asilo “humanitario”. Pero los asilos humanitarios se dan a refugiados de guerra, de masacres étnicas, de catástrofes. Y tanto el político como el humanitario, tienen como condición el que el asilado se encuentre en el país donde pide asilo.

 

El “protector de Miranda”, Jaua, que está bien lejos de calzar los zapatos de canciller, sin embargo reconoció ese pequeño problemita: El tipo está en Moscú y todavía no saben cómo sacarlo de allí. Pero dijo que le darían “asilo diplomático”. Ese no lo conocíamos.

 

Esta historia se pone cada vez mejor. O peor, dependiendo del ángulo en que se mire. La guerra del espionaje entre el Gobierno revolucionario de Venezuela y el imperio, apenas comienza. Ojalá algunos de los “hijos” del finado piense que están actuando y comprometiendo a un país, a 28 millones de ciudadanos. Eso debe privar por encima de los intereses de La Habana de sacarle hasta el último secreto a este devaluado James Bond gringo.

 

Charitorojas2010@hotmail.com

Twitter:@charitorojas

 

Aquí entre nos

* La repugnante acción de unos delincuentes que penetraron en la bella iglesia colonial de Nuestra Señora de la Begoña, en Naguanagua, ha sido un campanazo acerca de la desvalorización de la sociedad venezolana. Los profanadores no irrumpieron en el templo para robar valores materiales sino para llevarse más de 200 hostias consagradas que estaban dentro del Sagrario. Robaron lo que para nosotros los católicos es lo más sagrado: El cuerpo de Cristo. Extraoficialmente se dice que los investigadores están orientando sus pesquisas hacia grupos de santeros, paleros y brujos, que roban objetos sagrados para realizar sus horrendos actos de magia negra. Una comisión de la Iglesia valenciana, encabezada por Monseñor Roberto Sipols acudió a las autoridades eclesiásticas en Caracas no solo para informar de la repudiable acción sino para solicitar protección a los templos y casas parroquiales ante las autoridades nacionales.

 

*El mismo día que ocurrió la profanación en Valencia, la iglesia de San Antonio en Coro también sufrió la misma agresión. Pero lo peor es que casi al mismo tiempo que llegaba el Ministro del Interior, Justicia y Paz, Gral. Miguel Rodríguez Torres a una visita oficial a la Conferencia Episcopal, arribaba también una comisión del Cicpc para investigar el último de los OCHO robos que ha sufrido esa sede en los últimos dos meses. Así que las autoridades deben tomar muy en cuenta esta escalada contra iglesias y sitios pertenecientes a la Iglesia Católica, que pudiera responder a acciones hamponiles concertadas bajo una orden política.

 

* Por cierto que la Iglesia Católica venezolana está de fiesta, porque el Papa Francisco declaró “Venerable” a María Carmen Rendiles Martínez, religiosa de las Siervas de Jesús, que nació en Caracas en 1903 y murió en 1977. Tal título es el reconocimiento a sus “virtudes heroicas y compromiso con la Iglesia”, declaró Su Santidad. Con ella, ahora son seis los venezolanos que aguardan por la comprobación de sus milagros para ser elevados a los altares: El Dr. José Gregorio Hernández, y las religiosas María de San José, Candelaria de San José, Marcelina de San José y Emilia de San José. Y podría sumarse a esa lista el valenciano Monseñor Salvador Montes de Oca, quien ha sido calificado de “Obispo Mártir” por Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, quien ha ofrecido retomar la causa ante la Santa Sede.

 

* Personas cercanas a General Motors me confirman que esa planta sufre semanas de paralizaciones intermitentes, que desactivan su línea de ensamblaje. Según la información, sucede esto por causa de exigencias del sindicato, lo cual no es ninguna novedad en esta otrora gran zona industrial de Valencia. Al parecer, el conflicto viene porque cada uno de los directivos del sindicato tiene asignado por contrato colectivo un cupo anual de dos vehículos. Y ellos ahora quieren que sean cuatro los cupos y hasta tanto la empresa no ceda, continuarán parando la planta. Usualmente esos son los vehículos 0 kilómetros, vendidos por particulares a precios que doblan y hasta triplican el fijado a la salida de planta. A estos sindicalistas poco importa la escasez de vehículos en el mercado y las largas esperas de quienes aspiran a comprar un carro nuevo.

 

* La inflación del primer semestre en Venezuela fue del 25%, lo cual lleva a los economistas a proyecciones cercanas al 40% para fin de año. Sin embargo, algunos rubros alcanzan cifras record de aumento. Por ejemplo, los vinos, que han subido entre 40 y 400% este año. Los importadores señalan que la problemática arranca por la dificultad en el registro para nuevas etiquetas, que puede tomar hasta 2 años cuando en Colombia se saca en 4 meses, lo cual impide traer a corto plazo vinos más económicos. La dificultad para acceder a dólares después de la eliminación del Sitme, lleva a un período de casi 6 meses importando a dólar libre, lo cual ha incrementado notablemente el precio de los caldos.

 

Otra dificultad son los obstáculos legales para realizar casi ningún tipo de promoción a bebidas alcohólicas en Venezuela, lo cual aunado a un precio poco competitivo lo hace un producto elitesco. Los controles de precios y fiscales que sobrepasan cualquier sensatez, impiden también la reposición de inventario y ante la incertidumbre en el mercado cambiario, los precios de ventas se disparan para permitir la reposición. Los importadores se lamentan de que se han convertido en “brokers de divisas” para poder pagar a los proveedores, lo cual les impide dedicarse a su pasión que es vender el vino, degustándolo, conversándolo, promocionándolo.

 

A las dificultades hasta para cambiar las etiquetas con el fin de hacer más visible su producto (porque requeriría cambios en el registro), se suman trabas de todo tipo en las aduanas para retirar la mercancía, dificultades de infraestructura para la distribución del vino dentro de Venezuela, condiciones particulares de los expendios para la colocación del producto, completan los elementos que se combinan para que los caldos hayan incrementado tanto su precio.

 

* Datos impresionantes sobre el aumento de la comunidad china en Venezuela: Nuestro país cuenta (al menos oficialmente) con una colonia de entre 450.000 y 500.000 ciudadanos chinos con cédula venezolana. La colonia ha doblado su número en los últimos 10 años, así que más de la mitad de ellos no son nacidos en Venezuela. Después de Perú, que contabiliza una colonia china de casi millón y medio de personas, Venezuela es el segundo país latinoamericano con esa activa presencia.

 

Hasta el próximo miércoles

 

Por Charito Rojas