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Cuando falta pasión

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Cuando falta pasión

Cuando la emoción no acompaña la razón todo falla, más cuando hablamos de luchas tan largas y tan agotadoras como la que desde hace años se está dando en el país para lograr conquistar la verdadera democracia, la preservación de las instituciones, la justicia y una mejor calidad de vida. Todo luce cuesta arriba, de espaldas y con el viento en contra, pero más aún, el aburrimiento que genera este gobierno hace que toda la sociedad esté inmersa en una suerte de «sopor» de dos de la tarde cuando lo que provoca es un «chinchorro» para dormir esa siesta eterna y pararte tipo 5 de la tarde, o mejor aún, seguir durmiendo. Y es que aunque amarren la cara y se pongan extremistas, así les dé por emitir declaraciones escandalosas y prometer las medidas más radicales, el efecto que generaba tan sólo uno de los anuncios del líder supremo no se puede comparar a estos meses «de la nada» que estamos viviendo.

 

Cuando el líder estaba en este mundo para mal, para peor o para bien (según sea la visión que se tenga de la realidad), éste marcaba un rumbo que a muchos no nos gustaba porque a nuestro juicio ha generado atraso y pobreza, sin embargo ahora ese camino luce de total incertidumbre. Dos pasitos para adelante y uno para atrás. De pronto se dan cuenta que la economía está trancada y prometen aflojar dólares, pero en el ámbito político se lanzan por el barranco de las viejas prácticas de espionaje ramplón. O en el plano internacional se emocionan porque le estrechan la mano al secretario de Estado norteamericano y luego se «meten» donde nadie los ha llamado con el caso de Snowden. O si de corrupción se trata anuncian una lucha frontal contra este delito y luego la emprenden contra puro pez minúsculo. Marcha y contramarcha. Es como si el que manda no lo hace lo suficiente o como si hubiera más de un personaje el que está dando las órdenes.

 

Mientras tanto todos seguimos con nuestras vidas, como si no pasara nada. Pero sí suceden cosas y muy graves como la crisis universitaria. La verdad es que da mucho dolor cómo ya van para un mes y la respuesta del país, más allá de la marcha del sábado, ha sido muy tímida, incluso la misma dirigencia política. Es como si el país se hubiera quedado sin aliento, sin alma, sin esperanza. Luego del «trauma» de las elecciones de abril, ahora se plantea el reto de los comicios municipales. El fantasma de la abstención es nuevamente el enemigo a vencer, más aún cuando continúa sin resolverse el tema de la impugnación.

 

¿Cómo recuperar la pasión? ¿Cómo devolver la emoción en un país que luce más que cansado? Un reto hasta ahora sin respuesta.

 

mariaisabelparraga@gmail.com

Por María Isabel Párraga

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