Cada vez más evidente: Chávez no está
mayo 22, 2013 7:15 am

Maduro se molesta terriblemente cada vez que algún dirigente de oposición, periodista o medio de comunicación, afirma que Hugo Chávez falleció. La palabra muerte, la misma que tanto usaron, ahora les produce una reacción que nace como piquiña y aumenta hasta alcanzar el grado de histeria.

 

Aclaremos de una vez antes que los falsos moralistas gobierneros y sus programas tarifados de VTV, y otros medios de los Castro, comiencen a desfigurar la idea. Respeto por delante, sin ánimo de agredir la memoria del presidente fallecido, Hugo Chávez, dejó de existir oficialmente el día 5 de marzo. Es la fecha oficial. Pero señalar esto trae un grave problema que viene adherido a la afirmación misma. Para el chavismo, especie en extinción, es esencial que Chávez siga viviendo, mejor si es eternamente. Esa presencia es una necesidad vital, valga la contradicción.

 

Chávez se les fue precozmente. Esta gente, apoyados en su fuerza, pensaban que tenían asegurado el dominio del país, siempre asociados con los Castro, al menos 25 años más, asumiendo que el finado llegara fácil hasta los 80 años o más. Siempre lo dijeron los más conspicuos líderes de la estafa revolucionaria. Chávez es un hombre joven, sano, fuerte y para que sepan lo que les espera, la abuela vivió más de 90 años. Sobrados, pues. De allí que la muerte de Chávez de manera tan rápida, producto de uno de los cánceres más letales que se conozcan, apenas les dio tiempo para ganar un par de elecciones, una de ellas, la del propio Chávez minimizando la enfermedad lo más posible para ganar otra vez, entre ventajismos y abusos, pero en esta ocasión engañando al pueblo que ciertamente amaba a su líder.

 

No tiene nada de extraño que esa base popular no votara por un candidato impuesto como Maduro, quien además se cree con el derecho divino de heredar el poder que dejó acéfalo el fallecido. Así nomás. No hay chavismo sin Chávez. Eso se está viendo. Maduro no tiene el fuelle para mantener el mito. No hay credibilidad ni en su verbo ni en su gestión. Lo que quedó fue un pésimo gobierno, que ya venía con un largo trecho de mediocridades y nefastos resultados, pero bien tapareado por un liderazgo duro. Eso se acabó.

 

El oficialismo con Chávez fallecido y con Maduro al frente no es capaz ni de imponer la agenda, el debate. Lo que sí emerge es la realidad expresada en los medios de comunicación. Luego, si Maduro no es capaz de imponer el debate, lo conducente es silenciar las vocerías más influyentes de oposición por la vía que sea y congelar la credibilidad informativa de la prensa independiente. Ya están en eso. No es Maduro. Es el G2 cubano.

 

Siempre ha sido el G2 cubano.

erojas@eluniversal.com / Twitter: @ejrl

 

 

Fuente: EU

Por Elides Rojas