Política exterior venezolana
julio 7, 2013 6:40 am

Ayer fue 5 de julio y cumplió años nuestra Independencia. Una nación independiente debe tener una política exterior soberana, nacional. La política exterior venezolana debe ser nacionalizada.

 

Hoy en dìa està privatizada, pues sirve sòlo a intereses pequeños de índole partidista, ideológica, incluso personal y, de acuerdo a todos los indicios y màs de una proclama abierta, atiende màs a los intereses de un gobierno extranjero que a los de Venezuela.

 

Debe ser nacionalizada en el sentido de hacerla nacional. De todos los venezolanos. Nacida de consensos muy amplios, consensos políticos y mucho màs allà.

 

Pongamos un ejemplo obvio, iba a decir que se cae de maduro pero sería malinterpretado por un poder demasiado inseguro. Uno se pregunta ¿còmo se negocian acuerdos comerciales sin escuchar primero a los que producen aquí?

 

Nacionalizarla no es estatizarla, como este gobierno cree. Tener una política exterior de Estado, que debemos tener y no tenemos, implica ante todo entender que el Estado no es el amo de la sociedad, sino su servidor, su creación para que le cumpla una función imprescindible, como es la de ser gerente y garante del bien común.

 

El Estado, claro, no es un botìn de los que mandan, que se lo apropian como si lo fuera. Pero es otra cosa. Muy grave, pero otra cosa.

 

Venezuela es màs que su gobierno. Eso deberìan entenderlo quienes nos gobiernan, el pequeño grupo de los enchufados que con la excusa de que parte y reparte, en realidad se coge la mejor parte. Tambièn los gobiernos extranjeros, todos. Es mal negocio diplomático seguir la corriente a quienes estàn en el poder y confundirlos a ellos con toda Venezuela. No lo son.

 

A algunos de seguro les conviene, porque agarran mango bajito con un gobierno débil que està dispuesto a entregar lo que sea a quien acepte tomarse una foto y reciba una copia del retrato de Bolìvar que inventaron y que no se parece a èl, según Bolìvar dejó dicho.

 

Asì como Venezuela tiene una alternativa política que lucha cívicamente por un cambio pacìfico, democrático, constitucional y electoral, tiene una política exterior alternativa, planteada en el capìtulo correspondiente de los Lineamientos para un Programa de Gobierno de Unidad Nacional suscritos el año pasado y analizada con mucho detalle e independencia de criterio por distinguidos profesionales venezolanos de la diplomacia, la academia y el análisis político integrados en el Grupo Avila, fundado hace ya unos años por Pedro Pablo Aguilar e integrado con sentido de pluralidad ideológica y respeto por la calidad y seriedad profesional.

 

El Grupo Avila acaba de publicar un libro interesantìsmo. Democracia, Paz y Desarrollo, coordinado por Edmundo Gonzàlez Urrutia, en el cual se reúnen trabajos de veintitrés venezolanos, escritos con patriotismo y rigor. Ensayos para la discusión de altura, alrededor de esos tres valores que resumen lo que queremos para Venezuela y para el mundo.

 

Democracia, porque es la libertad institucionalizada y en marcha. Paz, madre e hija de la convivencia, que permite alcanzar toda otra meta, empezando por la vida digna. Y desarrollo, que en la definición lebretiana que leì en un librito comprado en la Librerìa Occidente de la Vargas hace ya muchos años, cuando estudiaba bachillerato y creìa que todo era màs sencillo, es el paso de un nivel menos humano a uno màs humano de vida.

 

En Venezuela se habla mucho y se discute poco. Tambièn se grita màs de lo que se piensa, una proporción que resulta muy poco recomendable. Es hora de tomar màs en serio lo que nos ocurre, y la ruta de amargos sinsabores que nos espera si seguimos este curso insensato.

 

No pido ni doy cuartel. Es por esa Venezuela sensata, en la que todos podamos vivir y progresar en paz, que lucho. Que luchamos juntos en Unidad

 

Ramón Guillermo Aveledo