El país está roto

La cacareada revolución no fue más que un vil pote de humo que mareó con su cháchara y arremetió contra el Estado, con un entramado de corrupción ilimitada y devastadora que no solo llenó los bolsillos de sus parasitarios capitostes y secuaces, sino que también produjo un daño antropológico al tejido social. Capturaron y trastocaron […]