El presidente electo, Edmundo González Urrutia, denunció la muerte de dos madres que fallecieron en medio de la situación de persecución que atravesaron sus hijos. «Ese es un daño irreversible que no vamos a normalizar», afirmó.
González señaló que la angustia de esperar a las afueras de los centros de reclusión, sin información ni respuestas oficiales, está consumiendo la vida de los familiares.
Para el presidente electo, la persecución política ha trascendido a los detenidos para instalarse en sus hogares, dejando heridas profundas.
«Venezuela debe ser un país donde ninguna madre tenga que morir esperando», dijo y al tiempo exigió el cese a la incertidumbre que rodea los procesos judiciales en el país.

El mensaje de González ocurre tras la muerte de la madre del periodista Ramón Centeno, tras haber sido excarcelado el día 13 de enero.











