AFP
Miles de activistas antiaborto se reunieron el viernes para su marcha anual en Washington, donde prometieron mantener la presión pese al fallo de la Corte Suprema estadounidense que en 2022 anuló el derecho federal a interrumpir el embarazo.
El vicepresidente JD Vance se dirigió a los asistentes de la «Marcha por la Vida» en el National Mall, en el corazón de Washington. «Tienen un aliado en la Casa Blanca», dijo Vance.
Los participantes portaban carteles con lemas como: «Un ser humano es un ser humano. No importa cuán pequeño» o «Cásate y ten hijos, no te arrepentirás». Esta última pancarta tenía la silueta dibujada de Charlie Kirk, el activista ultraconservador asesinado a disparos en un campus universitario en septiembre pasado.
En Estados Unidos, alrededor de 20 de los 50 estados han prohibido o restringido severamente el acceso al aborto desde que dejó de ser un derecho garantizado a nivel federal, tras la decisión de la corte suprema.
El fallo de 2022 «fue un excelente comienzo, pero las cosas parecen estar yendo más lento a nivel nacional», dijo a la AFP Connor Daggett, estudiante de derecho de 31 años.
«Aún hay que concientizar más sobre el hecho de que la lucha no ha terminado», continúa. «No habrá terminado hasta que cada niño en el vientre esté protegido».
El vicepresidente, quien también acompañó a los manifestantes el año pasado, dijo que «entiende» sus temores de que «no se haya avanzado lo suficiente».
Vance informó que Washington ya no proporcionaría ayuda exterior a programas que promuevan la diversidad y la igualdad de género, además de aquellos relacionados con el aborto.
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