Su reaparición se produce en la tercera temporada de Terapia sin filtros, la comedia dramática de Apple TV+ protagonizada por Jason Segel. En el adelanto de la nueva temporada, Fox comparte una escena cargada de humor con Harrison Ford. En declaraciones recientes, explicó que esta experiencia le permitió disfrutar del rodaje sin la presión habitual por su estado físico
Cinco años después de haberse alejado de la actuación debido al avance del párkinson, Michael J. Fox vuelve a ponerse frente a las cámaras. Diagnosticado en 1991, cuando tenía apenas 29 años, el actor había reducido progresivamente su actividad hasta retirarse, pero ahora regresa con un papel que dialoga directamente con su propia experiencia vital.
Su reaparición se produce en la tercera temporada de Terapia sin filtros, la comedia dramática de Apple TV+ protagonizada por Jason Segel. La serie sigue a un terapeuta que, tras la muerte de su esposa, decide abandonar los filtros profesionales y hablar con absoluta honestidad a sus pacientes, una fórmula que ha conectado profundamente con la audiencia.
En el adelanto de la nueva temporada, Fox comparte una escena cargada de humor con Harrison Ford, en la que ambos coinciden en la sala de espera de un consultorio médico. El encuentro funciona como un guiño generacional: Marty McFly e Indiana Jones, dos íconos del cine de los años 80, vuelven a coincidir en pantalla con una complicidad que ha despertado entusiasmo entre los seguidores.
En la serie, Fox interpreta a un paciente que vive con párkinson, una condición que también afecta al personaje de Ford, el doctor Paul Rhoades, desde la primera temporada. El intercambio entre ambos combina ironía y sensibilidad, reflejando el tono característico de la ficción, que equilibra comedia y carga emocional sin caer en el sentimentalismo.
A lo largo de la historia, Paul ha pasado de ocultar su diagnóstico a asumirlo con naturalidad, y la incorporación del personaje de Fox se integra de forma orgánica, aportando profundidad al relato más allá de un simple cameo. La narrativa aprovecha la experiencia real del actor sin subrayarla de manera artificiosa.
Para Fox, volver a trabajar ha tenido un significado especial. En declaraciones recientes, explicó que esta experiencia le permitió disfrutar del rodaje sin la presión habitual por su estado físico. Se trata de su primer papel desde su participación en The Good Fight en 2020 y marca su tercera colaboración con el creador Bill Lawrence, con quien ya había trabajado en Spin City y Scrubs.
El propio actor relató que fue él quien expresó su deseo de formar parte de la serie, y que a partir de esa conversación surgió un personaje pensado específicamente para encajar en la trama. Según Fox, el resultado fue una propuesta honesta y bien construida, que le permitió volver a un set con libertad y entusiasmo.
Ford, por su parte, destacó públicamente la fortaleza y el carácter de su compañero, señalando que su presencia transmite valentía, generosidad y una energía inspiradora tanto dentro como fuera de la pantalla.










